Rescate de un «francotirador»
Al editor y novelista barcelonés Mario Lacruz, fallecido hace unos meses (1929-2000), no le alcanzó la justicia literaria merecida por su obra, exigente y original, aunque escueta, compuesta por sólo tres novelas. De alguna declaración del escritor se desprende que el haberse dedicado a publicar trabajos ajenos le retrajo de avanzar en los suyos propios, quizás desanimado por la vaciedad que se esconde con frecuencia en ese mundillo de la creación, adornado de puertas afuera de engañadores oropeles. Como sea, este autor que estuvo en el centro de la edición española más importante, y siempre refugiado en un discretísimo segundo plano, lejos de todo protagonismo, deja una labor de un mérito singular. Aunque desconocido del público común –sus libros no






