Homo faber
La irregular obra narrativa de José Saramago, que cuenta en su haber con hitos memorables, como Memorial del convento, y relatos mucho más febles y hasta obtusos, como La bolsa de piedra, Historia del cerco de Lisboa o Todos los nombres, nace siempre de un humanismo (en el sentido que le confiere el moderno ateísmo, no el renacentista, por supuesto) y una mirada solidaria de las relaciones personales, familiares y amorosas de personajes humildes, por lo general destartalados, los entornos del Sistema, que diría Luhmann, a los que la fábula, alegórica (como buen escritor didáctico, racionalista), ve de redimir en una sucesión de meandros floridos que culminan, o no, con el encuentro final de la pareja: este es el esquema






