
¿Por qué no debemos identificarnos por el género?
Uno de los debates más enconados en las sociedades occidentales versa sobre el criterio que debe usarse para saber quién es hombre y quién mujer: ¿hay que guiarse por el sexo o atender al género?

Uno de los debates más enconados en las sociedades occidentales versa sobre el criterio que debe usarse para saber quién es hombre y quién mujer: ¿hay que guiarse por el sexo o atender al género?

Allá por el otoño de 1978 –¡se acaban de cumplir la friolera de cuarenta y cuatro años!- acababa yo de terminar la carrera y no era más que un recién licenciado con muchas expectativas y pocas realidades concretas que se había puesto con toda la ingenuidad y ambición del momento a hacer la tesis de licenciatura, la llamada tesina, sobre un tema ciertamente espinoso, que despertaba recelos y suspicacias en una España aún preconstitucional: el terrorismo anarquista

En varias de nuestras entradas en Una Buena Sociedad, sus modestos corresponsales hemos apelado a la virtuosa colaboración entre los sectores público y privado –colaboración compartida con las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía misma– como si de una formula se tratase para el avance de la sociedad, tanto en democracia como en libertades

Moisés llegó al pueblo en autobús. Aunque había cumplido noventa y tres años, bajó del vehículo sin ayuda y cargó con el equipaje sin signos de fatiga. Avanzó por el pueblo con una maleta con ruedas y una bolsa de viaje colgada de la espalda.

Me viene a la cabeza la imagen de descolgar el teléfono. Me pregunto cuántos jóvenes que ahora tengan 20 años sabrían apañárselas con un teléfono de aquellos que se descolgaban y en los que había que introducir el dedo índice en un marcador giratorio…

La sociedad es cada vez más consciente de las implicaciones de una buena o mala «salud financiera». La (buena) salud financiera puede definirse como el equilibrio entre los ingresos regulares y los gastos regulares de un individuo económicamente autónomo, o de una familia

Aunque Georgia Meloni solo acaba de formar gobierno en Italia, el debate acerca de lo que su victoria electoral supone para la democracia liberal en Europa está lejos de haberse resuelto. En un cierto sentido, es inevitable que así sea: sus políticas son una incógnita.

El impuesto a la banca, ¿lo paga realmente la banca? El tope a los precios en los alimentos básicos, ¿puede generar precios predatorios y acabar con el pequeño negocio? ¿por qué se da el efecto cohete-pluma cuando se trata de ajustar los precios de las gasolineras? El sector eléctrico, ¿por qué está tan politizado?

El énfasis actual en la memoria colectiva –inseparable de las cuestiones identitarias- ha provocado innumerables daños colaterales, como el desplazamiento de la historia de analista exclusiva del pasado a disciplina cuestionada en aras de interpretaciones más comprometidas y militantes.

La libra esterlina se desploma, la prima de riesgo británica se dispara –se supone que para arriba– y el London Stock Exchange (LSE), en el número 10 de la venerable plaza del Paternoster, cae en picado. Lo impensable es que esta conjunción planetaria, perversamente perfecta, es el resultado ineludible de disparatadas decisiones de política económica tomadas por un gobierno en respuesta a presiones inflacionistas cuyo origen se ha venido fraguando muy lejos de las fronteras del Reino Unido.

Tiene razón –contestó jovialmente el médico, con los auriculares colgando del pecho-. No hago caso de esas cosas. La vida pende de un hilo que siempre está a punto de romperse. Por eso es absurdo renunciar a lo que te proporciona placer.

Tras la victoria de la formación ultraderechista liderada por Giorgia Meloni en las elecciones generales celebradas en Italia —que previsiblemente conducirán al nombramiento de la política romana como primera ministra— se produjo en España la reactivación de un debate que nos acompaña desde que los partidos de la denominada «nueva política» hicieran acto de aparición







Recordamos a nuestros suscriptores que, con ocasión del regreso al papel de Revista de Libros, el día 10 de diciembre, a las 19.00h., en la Fundación Ramón Areces, la escritora Elvira Navarro, el periodista cultural Jesús García Calero y el filósofo Javier Moscoso dialogarán sobre cómo se transforman los géneros literarios y cambian los lectores; sobre cómo, en nuestros tiempos, las ficciones conviven con realidades, ya sea en la historia o en la literatura, o cómo el formato, ya sea digital o material, determina nuestra relación con los libros y sus críticos.
El mundo del libro, ese maravilloso invento que nos acompaña desde hace milenios, sufre en la actualidad transformaciones en su diseño, en su público y en sus propósitos. Así que, mientras aprendemos a leer en diagonal en los formatos digitales, seguimos pasando páginas, cuestionando premios y jurados, formando comunidades y asociaciones, y anunciando una y otra vez la muerte del papel que, afortunadamente, nunca llega a producirse.
Elvira Navarro es escritora de fama internacional. Su última obra publicada es La sangre está cayendo al patio.
Jesús García Calero es periodista, director de ABC Cultural.
Javier Moscoso, profesor de investigación del CSIC, es director de Revista de Libros.
Con objeto de fomentar y poner en valor la escritura y la lectura crítica entre jóvenes talentos, y con la colaboración de la Fundació Banc Sabadell, Revista de Libros convoca el premio «Nuevas voces» destinado a reconocer reseñas y breves ensayos publicados en nuestras páginas. El premio, de carácter anual, tendrá una dotación económica de 1.000 euros, que se entregarán en un acto institucional en octubre de este año.