
¿Para qué sirve un crítico literario?
Las preguntas contundentes merecen respuestas contundentes, pero en este caso no es posible. Si adoptamos la lógica del beneficio, que no extiende su mirada más allá de los resultados materiales, la respuesta es muy sencilla. Un crítico literario no sirve para nada. Desde hace tiempo, la opinión de los críticos ya no incide en las ventas, la consagración o la defenestración de un autor. En España, el último crítico verdaderamente influyente fue Rafael Conte. Después, ha habido otros nombres que merecen mencionarse, como Miguel García-Posada, Santos Sanz Villanueva, Ignacio Echevarría o José María Guelbenzu, que además ha escrito excelentes novelas, pero ninguno ha disfrutado de ese poder que en otro tiempo caracterizó a las grandes figuras de la crítica. No

















