Asustar o seducir (y II)
Aunque la actualidad se ha empeñado en desplazar el foco hacia los desgarradores dilemas del Partido Socialista, andábamos aquí dirimiendo los que afligen a su rival por la izquierda, Podemos, cuya irrupción en el panorama político español es, por lo demás, causa destacada de las desdichas socialistas. Y veíamos cómo el debate interno en el seno de la organización parece dibujar dos grandes corrientes: de un lado, la errejonista, partidaria de seducir más que asustar, por la vía de normalizar el partido y abrirlo a un mayor entendimiento con los socialistas; de otro, la iglesista, defensora de la conveniencia de dar miedo para así diferenciarse de los partidos ordinarios, eludiendo el riesgo de confundirse con ellos haciendo política «normal». ¡Hagan juego!






