Tiempo para la ira (I)
En otoño de 1922, la Galleria Pesaro de Milán acogió la primera exposición colectiva del grupo de artistas pronto conocidos como Novecento Italiano, quienes, junto a los pintores romanos reunidos alrededor de la revista Valori Plastici, conforman el grueso de un movimiento significativamente denominado «Vuelta al orden». Durante los primeros meses de este año, hemos podido ver en la Fundación Mapfre de Madrid una exposición a ellos dedicada, jalonada así por la obra de artistas tan notables como Giorgio de Chirico y su hermano Alberto Savinio, Felice Casorati o Giorgio Morandi. Retorno a la belleza es el título elegido por los organizadores, pero merece la pena tomar en consideración el sentido del «orden» al que pretendían regresar los miembros del movimiento y las razones que explican ese deseo de restauración: la Primera Guerra Mundial había dejado Europa llena de cadáveres y se imponía un sentimiento de nostalgia por la armonía perdida. No es casualidad que el mismísimo Benito Mussolini asistiera a esa exposición inicial, cercanos como eran muchos de los novecentistas a una familia política que el 30 de octubre de ese mismo año se había hecho con el poder en la joven Italia.






