Archivo Revista de Libros

Yankee, go home

El relato de la expulsión de los americanos de la base de Torrejón en la primera persona de la Máximo Cajal.

Leer más »

La terrible levedad del tópico

Kiku Adatto investiga la influencia de las imágenes mediáticas en las campañas electorales estadounidenses y el impacto de la trivialización informativa en la vida política norteamericana

Leer más »

¿Existe Europa?

Cuando la fragmentada Europa decidió unirse comenzó una historia de éxitos que no han terminado de culminarse. Del euroentusiamo al euroescepticismo, que la propuesta europea fructifique está en las manos de sus habitantes.

Leer más »

Diputada, senadora, ministra, alcaldesa, defensora

Define Soledad Becerril su libro, bellamente titulado con el sugerente juego de palabras que incluye su nombre, evoca a Gabriel García Márquez y seguramente alguna cosa más que en el tintero quedó («en momentos de los años de los que hablo en estas páginas me he encontrado muy sola […] con mis dudas y mis pensamientos», p. 175) como unos «fragmentos de memorias». Y en su querida brevedad ?el volumen apenas supera las ciento ochenta páginas, índice onomástico incluido?, tan de agradecer en estos tiempos de abundante y banal grafomanía, el texto y su autora ofrecen buenas, aunque no muchas, razones para la reflexión y la lectura.

Leer más »

Avisos para navegantes

En la historia de las últimas décadas, varios son los momentos en que novelistas, politólogos o catedráticos de Derecho Constitucional, por citar sólo algunos de los interesados en el tema, han sentido la obligación cívica de avisar sobre los peligros que corría la democracia. Las convulsiones y tragedias provocadas por los totalitarismos en los años veinte y treinta del siglo XX, por ejemplo, están en el origen de dos notables novelas norteamericanas. Una, debida a la pluma del premio Nobel de Literatura en 1930, Sinclair Lewis, lleva el transparente titulo Eso no puede pasar aquí (1935). Otra, es la del recientemente fallecido Philip Roth, La conjura contra América (2004). Ambas, utilizando personajes reales junto a otros sólo parcialmente ficticios, evocan la misma terrible posibilidad: que los Estados Unidos de América, a semejanza de los fascismos europeos con Hitler o Mussolini, pudieran convertirse en trasuntos locales de la misma especie. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, autores de Cómo mueren las democracias, no hacen mención de la primera, pero sí de la segunda, poniendo su trama ?la posibilidad de que Charles Lindbergh, el famoso aviador estadounidense de origen alemán y simpatías prohitlerianas, llegara a la presidencia de Estados Unidos? en el terreno de la especulación contemporánea, alimentada, como es evidente, por dos factores concurrentes. De un lado, como bien puede adivinarse, por la presencia de Donald Trump en la Casa Blanca. Del otro, por la simultánea proliferación de fórmulas populistas en otras partes del mundo, desde la Rusia de Putin, la Turquía de Erdogan o la Hungría de Orbán, a los casos de Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua, Morales en Bolivia y Maduro en Venezuela, ejemplos de una amplia deriva antidemocrática allí donde parecía que la libertad ?siempre en la memoria El final de la Historia, de Francis Fukuyama? había generado raíces permanentes. Todo ello, naturalmente, sin dejar de lado la persistencia totalitaria en la Cuba del poscastrismo, en la China siempre comunista o en la aberración atómico-dictatorial de Corea del Norte. Esas mismas preocupaciones ?que, por supuesto, tienen amplio eco en la abundante literatura anti-Trump de carácter más o menos escandaloso que está proliferando en los últimos meses? se encuentran también en dos textos recientes de Timothy Snyder. On Tyrany (2017), un breve opúsculo a la manera de los antiguos panfletos políticos, es, sin utilizar el nombre, un agrio reproche al actual presidente estadounidense, y The Road to Unfreedom (2018) constituye un preocupado recorrido por el camino que, como el mismo título sugiere, está apartándonos de la libertad.

Leer más »

Post scriptum: los «Caps» ganan la Stanley Cup

Los Capitals, el equipo de hockey sobre hielo de Washington, la capital de Estados Unidos, han ganado la Stanley Cup de 2018 al ganar en Las Vegas contra el equipo local, los Golden Knights, cuatro de los siete partidos previstos para la final. Fueron miles los aficionados en trance de éxtasis los que asistieron, dentro y fuera del estadio de Washington, a la victoria de su equipo. La primera que cosechan en sus cuarenta y cuatro años de existencia. Y de la financiación de las horas extras del servicio de metro, los cien mil dólares que la compañía exige como compensación para una hora de recorrido extracurricular, contaron esta vez con la aportación de los mismos dueños del conjunto patinador, la empresa llamada adecuadamente Monumental Sports and Entertainment. En días anteriores, había sido el gigante televisivo Xfinity el que había decidido correr con los gastos. 

Leer más »

De cómo puede prolongarse el servicio de metro en Washington

Cuatro son los deportes que suscitan grados diversos, pero en cualquier caso importantes, de entusiasmo y seguimiento entre los aficionados estadounidenses: el béisbol, el baloncesto, el futbol americano y el hockey sobre hielo. De los cuatro, sólo los partidos de futbol americano se celebran a la luz del día. De los otros tres, baloncesto y hockey se juegan en lugares cerrados, mientras que el béisbol puede serlo al aire libre o en local cerrado, y tanto de día como de noche. Pero todos ellos, a diferencia del soccer o fútbol convencional, tienen en común la elástica utilización del tiempo: se conocen las horas de comienzo de los partidos, pero nunca la de su finalización, siempre pendiente de los descuentos constantes que el juego conoce en función de sus diversas incidencias. Ello exige, naturalmente, que los transportes públicos de los lugares donde celebra la correspondiente contienda tengan una hora de cierre lo suficientemente tardía como para garantizar que los aficionados, que en su aplastante mayoría han utilizado los servicios comunes de desplazamiento, puedan retornar a sus lugares de origen. 

Leer más »

Karen Dawisha, in memoriam

El 9 de marzo de 2015, Revista de Libros publicaba mi recensión sobre un libro titulado Putin’s Kleptocracy. Who Owns Russia? debido a la pluma de Karen Dawisha y que en 2014 había publicado en los Estados Unidos la editorial Simon & Schuster. En el texto que me inspiró su lectura, y que titulé «El Putinato», califiqué el libro de «estremecedor», adjetivo que seguiría manteniendo en los momentos actuales, por contener la mas profunda, documentada y desgarrada descripción del sistema neototalitario, corrupto y criminal que preside el que acaba de ser por cuarta vez reelegido como presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin. Sigue siendo un texto indispensable para comprender como el exagente de la KGB ha tejido los hilos de una maraña de poder marcada por la delincuencia y el abuso. Su autora, la investigadora y académica Karen Dawisha, ha muerto el 11 de abril de este año en la localidad de Oxford, en el Estado de Ohio. Tenía sesenta y ocho años.

Leer más »

Qué, quién, cómo, cuándo, por qué… la Transición

Vernon Walters, general del ejército de los Estados Unidos, desempeñó, además de las propias de su origen profesional, varias e importantes funciones en la vida política estadounidense durante las cuatro décadas de la Guerra Fría. Fue director adjunto de la CIA, embajador en Alemania y en las Naciones Unidas y, permanentemente, consejero e intérprete lingüístico de varios presidentes de su país. Uno de ellos, Richard Nixon, lo envió a España en 1972 para que se entrevistara con el general Franco a fin de averiguar qué sería de nuestro país tras la muerte del dictador. Walters narró la entrevista en un libro de memorias (Silent Missions, Nueva York, Doubleday, 1978) y amplió lo allí escrito en una entrevista que publicó el diario ABC. Walters, que a regañadientes había aceptado el complicado encargo, encontró al jefe del Estado español dispuesto a especular sobre lo que pasaría con el país después de su fallecimiento aun antes de que su interlocutor hubiera tenido tiempo de explicarle la delicada misión. Afirmó casi sin solución de continuidad: «Yo he creado ciertas instituciones, nadie piensa que funcionarán. Están equivocados. El príncipe será rey, porque no hay alternativa. España irá lejos en el camino que desean ustedes, los ingleses y los franceses: democracia, pornografía, drogas, qué se yo. Habrá grandes locuras, pero ninguna de ellas será fatal para España». Al mostrar Walters extrañeza por la seguridad con que se manifestaba Franco, el dictador explicó que «voy a dejar algo que no encontré al asumir el gobierno de este país hace cuarenta años: la clase media española». 

Leer más »

Últimas publicaciones

Reseñas