El fantasma de la libertad
Un fantasma recorre el mundo occidental: el fantasma de la libertad. Aunque formalmente reconocida en nuestros textos constitucionales y elevada –por sí sola o en su derivación como autonomía personal– a la categoría de valor supremo en nuestra cultura, sospechamos turbiamente que algo no encaja. Se insinúa así un vacío en el centro de nuestra cultura, que la eclosión de las redes sociales habría contribuido a hacer visible con su fervor exhibicionista: una intimidad vuelta hacia fuera que delata un uso publicitario de la autonomía personal.









