El infierno son los otros, o «¡te quiero, hostia!»
Lo que sigue va de El Gran Hermano, de manera que, si a estas alturas ya están ustedes saturados, cambien de canal. En este mismo número de nuestra revista hay cosas bastante más interesantes. En serio. En 1944, en el escenario del Vieux Colombier de París, durante la ocupación alemana, Estelle, Garcin e Inés, los personajes muertos de A puerta cerrada, descubrían que el infierno son los otros. Se daban cuenta de ello precisamente en un Averno transformado en salón estilo Imperio, sin fuego, sin instrumentos de tortura: un ámbito aséptico y nada dantesco. Pero también sin espejos y sin libros. Había otro personaje, un camarero puramente instrumental y sin nombre, que hacía el oficio de maestro de ceremonias, y







