Hablar por hablar
Según el mayor oreja del reino, ese tenor ligero que nunca ha ocultado su nostalgia por otros tiempos más amordazados (no repetiré su nombre propio ahora porque da lo mismo y todos los que temen perder sus privilegios dicen de una u otra manera las mismas gansadas), es «un disparate« que los medios de información nos den cuenta ad nauseam de los encontronazos callejeros entre los manifestantes y los cuerpos de ¿seguridad del Estado?, porque eso sólo serviría para alentar más a los descontentos.











