Jugando con el (hiper) realismo americano
Algunas impresiones se imponen nada más abrir los libros de David Foster Wallace, ya sea el de (¿cómo llamarlos?) ensayos (Algo supuestamente…), ya el de relatos (Entrevistas breves…), ya la novela descomunal (La broma infinita): y es el de un verdadero empeño en encontrar nuevos ángulos de mirada, además de temas, y un evidente deseo que llega a ser casi vanguardista en la renovación de los géneros clásicos, hasta difuminarlos. Y casi vanguardista, en los escritos diferentes a la novela, porque la mayor parte de los textos se han publicado antes en lujosas revistas mensuales de Estados Unidos, lugares que aceptan la vanguardia… siempre, claro está, que sea digerible por sus lectores. Esas mismas revistas son las que, generosas hasta






