Del 11 al 17 de abril, la revista descansa por Semana Santa

Todo sobre la Sontag

¿Por qué es tan famosa Susan Sontag? Los autores de esta biografía no se devanan mucho los sesos. Porque la Sontag es, ante todo, una presencia. Su cuerpo de belleza andrógina, igualmente atractivo para ambos sexos, es una figura formidable , y no como la de esas Venus botticellianas, translúcidas y bobaliconas, que animan a los hombres a largarles lo de «tú ponte guapa y estate calladita». Su estampa «representa un baluarte de su colosal intelecto. En persona es como una diosa (al verla, acude a la mente Atenea): es, sencillamente, titánica» (pág. 10). En éstas al lector que no la conoce de esa guisa le asalta una duda. En tan asombrosa combinación de Palas y Afrodita, quién pone la

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La hora neocon

OTRA REVOLUCIÓN PENDIENTE La revolución neocon empezó en los ochenta con Ronald Reagan, pero sólo desde hace poco tiempo parece estar en condiciones de alcanzar sus últimos objetivosEs difícil definir con exactitud a los neoconservadores (lo de neocon es la versión sincopada de esta palabra). La etiqueta empezó sirviendo para denominar a antiguos intelectuales progres que se pasaron al reaganismo frustrados por la política exterior de los demócratas en los setenta (Irving Kristol, Norman Podhoretz, Jeanne Kirkpatrick, etc.). Más recientemente, se llama así a los republicanos que abogan por una política exterior afirmativa que no rehúya el uso de la fuerza en defensa de los intereses americanos (Max Boot, What the Heck is a "Neocon"? , The Wall Street Journal

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La otra carga del hombre blanco

FILOSOFÍA E HISTORIAS Un buen control de calidad para los libros de filosofía de la historia es destriparlos. Como les ocurre a las novelas policíacas, sólo los buenos soportan una lectura que empiece por el último capítulo. Mientras que en el de La muerte de Rogelio Ackroyd comprobamos que Agatha Christie juega con el lector y le lía con trucos torticeros, la acción en El largo adiós nos interesaría igual y no nos llevaría a pensar que Chandler nos haya tomado el pelo. Los trabajos de filosofía de la historia de Felipe Fernández-Armesto (FFA en adelante), que no otra cosa son los dos volúmenes comentados, resisten mal el destripamiento. Hay algo, sin embargo, que distingue a FFA de quienes le

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¿Volverá a reír la primavera? Las elecciones americanas

UNA ESTRATEGIA PLEBISCITARIA Si la meta de toda maquinaria política es ganar elecciones, el partido republicano la colmó de forma clara y hasta notable el 5 de noviembre de 2002. Cuando se contaron los votos, los republicanos habían conseguido la mayoría en ambas cámaras del Congreso estadounidense en contra de muchos pronósticos y de una pretendida tradición que, según se dice, quiere que los electores castiguen al partido presidencial a la mitad de su mandato. En el Senado los republicanos contarán con 51 escaños por, posiblemente Al día siguiente de las elecciones quedaba aún por confirmar el puesto de senador por Louisiana, hasta entonces ocupado por la demócrata Mary Landrieu. Landrieu no llegó a superar el listón del 50% exigido

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Paradojas de la libertad

Hace ya muchos años, tantos que prefiero no contarlos, comencé mis correrías de profesor universitario como ayudante en la cátedra de Filosofía del Derecho de Joaquín Ruiz-Giménez. Al igual que otros de mis colegas, hube de seguir asiduamente las clases del titular, entre otras cosas, para enterarme de lo que tenía que exigir de mis alumnos de prácticas. Los cursos de Ruiz-Giménez solían girar en torno a la noción de tolerancia, tal y como hoy en día lo hacen los escritos del más conspicuo de sus discípulos, Gregorio Peces-Barba. Entre la mesocracia de la Complutense franquista, la defensa de la tolerancia evitaba, sin duda, ser un rebuzno más. ¿Por qué, pues, tan bienintencionada prédica me dejaba frío y me aburría

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Santa ira

En realidad, a pesar de sus 270 páginas, el libro de Chomsky sobre los estados canallas es un libro breve. Si, junto a la información aviesamente seleccionada que suministra al lector, hubiera tenido la honradez intelectual de, al menos, resumir los argumentos de los países a los que tan acerbamente critica, el asunto podría haberse ido a una extensión tres o cuatro veces superior. Aunque, bien visto, si no fuera por la repetición a veces textual de párrafos y aun páginas enteras en varios lugares del libro (por ejemplo, las páginas 10-12 reaparecen en 71-73 y en 188-189; las 2325 en 42-43; las 50-53 en 235-237), a lo mejor habría podido reducirlo sustancialmente, con lo que todos habríamos salido ganando.

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