La bestia humana (y II)
Hace unos días, un aficionado a la pesca que había lanzado su caña al mar en una playa de Cádiz se topó con una sorpresa: un pequeño escualo había picado el anzuelo. Su reacción, estupefacción aparte, fue sacar al animal del agua y dejarlo morir, a fin de llevárselo a casa como souvenir. ¡Curiosidades veraniegas! Pero no hace falta que Pixar haga una película dramatizando la vida subacuática para que reparemos en que se había llevado a cabo un acto de violencia gratuita: un pez inmerso en su hábitat había sido violentamente sacado de él y privado de vida sin la menor consideración.






