Ciencia ficción en el Año Nuevo: noticias desde la otra orilla
Una porción de ácido nucleico, ADN o ARN, rebozada en proteínas: a esto puede reducirse cualquier criatura, incluso yo mismo, y basta ya de aristocracias, de falsas distinciones y artificiosos rangos. Todas las criaturas nos multiplicamos y cumplimos así nuestro destino. Al final todo se reduce a replicar el ácido nucleico, el genoma, y a fabricar las proteínas concretas que han de embadurnarlo. Todo lo demás es accesorio, colateral, prescindible, no esencial.










