¡Suspense!
Si un moderno Diógenes buscase entre nosotros a un hombre honesto, difícilmente empezaría sus pesquisas en la esfera política: tal es el descrédito que arrastran nuestros representantes; cuestión distinta es que llegase a encontrar mejores ejemplos fuera de ella. No cabe duda, en este sentido, de que la conversación pública española ha experimentado un giro moral desde el estallido de la crisis.










