Julio Aramberri

Casas de baños (II)

«Dime. Y esas, ¿qué hacen aquí?» Mi colega universitario me mira con sorna. «¿Aún no te has dado cuenta? Son prostitutas». «Hombre, no estoy ciego, pero hay algo que no me cuadra». Mi colega me había llevado a una casa de baños como muchas de las que hay en China y traté de hacer una fugaz incursión antropológica por su interior en un blog anterior. 

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Casas de baños (I)

«¿Has estado alguna vez en una casa de baños? ¿No? Pues te voy a llevar. Hay que conocerlas», me decía un colega universitario en una de mis primeras visitas a Dalian. «¿Para qué quiero yo una casa de baños? En el apartamento que me dais en la universidad tengo una ducha estupenda. Por cierto, también tengo dos retretes. Nunca he sabido por qué. ¿Acaso es uno para las horas del día y el otro para las de la noche? ¿O uno de verano y otro de invierno? 

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Artes marciales (III)

Hoy es domingo. Aunque lo sea, el club de taiji al que pertenezco se reúne, como todos los días, a orillas del río Tonle Sap en Phnom Penh, la capital de Camboya. La hora de empezar el entrenamiento es impía: las cinco y media de la mañana. Pero no hay otra, porque muchos de mis compañeros y compañeras (que son mayoría) tienen que ir a sus trabajos sobre las siete, que es cuando comienza la jornada laboral por estos pagos. 

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Artes marciales (II)

Los chinos son esdrújulos. No lo digo por sus palabras monosilábicas, que lo harían imposible. Tampoco porque entre ellos haya odontólogos, paleontólogos, filatélicos, otorrinolaringólogos o, por supuesto, sifilíticos. Gente así la hay en todas partes. Si los creo esdrújulos a los chinos es por su forma de razonar y comunicarse. Porque son enigmáticos, esotéricos, problemáticos, incógnitos, herméticos y paralelepipédicos. 

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Artes marciales (I)

Hace unos años, cuando vivía en Estados Unidos, me vi inexplicablemente afectado por una lesión al parecer muy común: una epicondilitis, mejor conocida como codo de tenista. Lo inexplicable era que me dolía el codo izquierdo y yo no soy zurdo; ítem más, hacía bastante tiempo que había dejado de jugar al tenis. 

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Una serpiente repta entre la hierba

En jemer, Phnom Penh, el nombre de la capital de Camboya, significa la Colina de Penh. Allá por los tiempos de Maricastaña, en lo que el calendario occidental llama siglo XIV, una monja budista que se había llegado a acarrear agua del río cercano, el Tonle Sap, se topó con un árbol de koki (una especie local) que flotaba a la deriva.

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Amazing Thailand

La crisis política que vive Tailandia se ha agravado enormemente desde el pasado mes de noviembre sin suscitar demasiado interés en España. No es novedad que nuestros medios y la opinión pública no atiendan a los acontecimientos de Asia, con excepciones para China o Japón. Tailandia evoca mayormente imágenes turísticas de paraíso tropical, cocina exótica y aventuras sexuales a bajo precio que tanto y tan bien han explotado sus promotores con el eslogan Amazing Thailand (Asombrosa Tailandia).

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Los golfos apandadores

Imagínese que ha vivido varios años de su vida en el miedo más cerval, rodeado de una camada de sociópatas asesinos que mataba a capricho y sin dar explicaciones. Imagínese que, en algún momento, la pesadilla terminó. Llegaron nuevos capataces que tampoco eran perfectos. Robaban a mansalva y su codicia jamás se colmaba. Pero le libraron a usted de los matarifes y su vida dejó de pender de un hilo cada día más frágil. Si esas fueran las dos únicas opciones entre las que usted pudiera elegir, ¿por cuál se decidiría? Para una gran mayoría de camboyanos, no ha habido discusión.

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Un fiasco gris marengo

Si el color emblemático de los burócratas comunistas es el gris, el de los vietnamitas es el gris marengo, que es más oscuro. Desde la reciente desaparición del general Giáp, cuyo nombre aún le sonaba a la gente, hay que ser especialista en estudios vietnamitas para saber quién es quién entre sus dirigentes. Además, como la población local comparte apellidos similares, no hay forma de distinguir a unos de otros. Un sesenta por ciento de los vietnamitas se llaman Nguy?n (el apellido que se lleva la palma con un 38%) o Tr?n o Lê. 

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El ruido y las nueces

A pesar de su tono lapidario y a menudo jaquetón, este libro parece haber sido escrito por alguien notablemente inseguro. Molinas hace a menudo gala de modestia y el libro está salpicado de modosos avisos al lector: éste «no es un libro de filosofía» (p. 20), «no es un libro de historia militar» (p. 43), «no es un libro de bioética» (p. 100), «no es un libro sobre la globalización» (p. 108), «no es un libro de historia de España» (p. 146), y así muchas otras cosas que el libro tampoco es.

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Nunca hacer mudanza

En esta parte de Asia por la que me muevo, las elites locales siguen los consejos ignacianos como si estuvieran de ejercicios espirituales. En tiempos difíciles como los que corren, nada de cambios por más que los ansiosos se alboroten. «No hay problemas urgentes, sólo gente con prisas», dicen de consuno los capitostes del lugar con sabiduría burocrática. 

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Confución

Visto y no visto: Confucio había desaparecido. Y lo que se había dado de naja no era el personaje en su frágil envoltura mortal, que eso ya lo había hecho hacía veinticinco siglos, sino una gigantesca estatua de bronce de diecisiete toneladas de peso y unos diez metros de altura. El 12 de enero de 2011, sin previo anuncio ni fanfarria, una imagen del antiguo sabio había aparecido delante de la entrada del Museo Nacional, en el lado este de la plaza de Tiananmen en Pekín. La escultura no estaba llamada a rivalizar con otras del mismo material que han cobrado merecida fama, como la del Zeus o Poseidón de Artemision (cuál de los dos sea, aún se discute) que exhibe el Museo Arqueológico de Atenas, o el ciclópeo Buda de Kamakura en Japón, o el San Pedro de Arnolfo di Cambio en Roma. 

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Recordamos a nuestros suscriptores que, con ocasión del regreso al papel de Revista de Libros, el día 10 de diciembre, a las 19.00h., en la Fundación Ramón Areces, la escritora Elvira Navarro, el periodista cultural Jesús García Calero y el filósofo Javier Moscoso dialogarán sobre cómo se transforman los géneros literarios y cambian los lectores; sobre cómo, en nuestros tiempos, las ficciones conviven con realidades, ya sea en la historia o en la literatura, o cómo el formato, ya sea digital o material, determina nuestra relación con los libros y sus críticos.

El mundo del libro, ese maravilloso invento que nos acompaña desde hace milenios, sufre en la actualidad transformaciones en su diseño, en su público y en sus propósitos. Así que, mientras aprendemos a leer en diagonal en los formatos digitales, seguimos pasando páginas, cuestionando premios y jurados, formando comunidades y asociaciones, y anunciando una y otra vez la muerte del papel que, afortunadamente, nunca llega a producirse.

Elvira Navarro es escritora de fama internacional. Su última obra publicada es La sangre está cayendo al patio.

Jesús García Calero es periodista, director de ABC Cultural.

Javier Moscoso, profesor de investigación del CSIC, es director de Revista de Libros.

Premio a la mejor contribución, reseña o ensayo, para menores de 35 años.

Con objeto de fomentar y poner en valor la escritura y la lectura crítica entre jóvenes talentos, y con la colaboración de la Fundació Banc Sabadell, Revista de Libros convoca el premio «Nuevas voces» destinado a reconocer reseñas y breves ensayos publicados en nuestras páginas. El premio, de carácter anual, tendrá una dotación económica de 1.000 euros, que se entregarán en un acto institucional en octubre de este año.