Estado de derecho y justicia popular
El otro día, hablando de todo lo que pasa, un jurista de mucho peso me hizo dos pronósticos asépticamente profesionales: lo mismo Bárcenas que Urdangarín saldrán ilesos de las causas que tienen pendientes con la justicia. Esto no conviene a nadie, ni a la Corona, ni al sistema de partidos, ni significa en absoluto que esos dos señores no hayan hecho muchas de las cosas detestables que la opinión les atribuye. Pero unas veces defectos de forma en la instrucción de la causa, y otras el carácter objetivo de las evidencias y piezas de convicción, podrían impedir que el malo –por llamarlo de alguna manera: no reúno sobre el asunto más información que la muy desordenada que publican los medios– reciba su merecido. ¿Decepcionante? Sí. ¿Evitable? Según y cómo. Veamos, por ir haciendo boca, qué ha de entenderse por «carácter objetivo de la evidencia».











