
Por una literatura de Canadá
Leídas las primeras páginas de Nada se acaba, y ante la necesidad de saber algo más acerca de la autora, cerré el libro. Levé anclas desde el puerto de Google y, al poco, había trazado una semblanza literaria de Margaret Atwood. Hasta ese momento yo la conocía como autora de The Penelopiad (2005), reinterpretación contemporánea de la polémica reina itacense, incluida en la colección Canongate Myth Series, donde varios autores ofrecieron su lectura personal de un mito clásico. Pero si Atwood es una best-selling autor, se debe a otras obras suyas, las más leídas mundialmente, que son The Handmaid’s Tale (1985) y la trilogía compuesta por Oryx y Crake (2003), The Year of the Flood (2009) y Maddaddam (2013). The Handmaid’s Tale, o El cuento de la criada, es una distopía escalofriante, la de un mundo controlado por hombres que sólo necesitan de la mujer para servir o fecundar (si la utilidad de las mujeres se hubiera limitado a fecundar, no sería una distopía verosímil).












