Orientalismo

Singapureces

Si usted nació en Singapur, puede considerarse una persona afortunada. Según el almanaque de la CIA estadounidense, en 2012 la renta per cápita del país en términos de poder adquisitivo (Purchasing Power Parity, o PPP en la jerga de los economistas) se estimaba en 60.900 dólares estadounidenses. Si vive en una familia de cuatro personas que esté en la mitad de la distribución de la riqueza local, usted se quedaría justo por debajo del tipo impositivo que el presidente Obama quiere para los estadounidenses más ricos. Si su familia se encuentra en el primer decil estadístico de renta, los del 99% le considerarán uno de sus peores y más codiciosos enemigos. Si ha sido favorecido por el sistema de cuotas étnicas, perdón, multiculturales, de la ciudad-estado, es posible que haya tenido oportunidades de labrarse una carrera prestigiosa en un discreto segundo plano de la elite, acumulando honores amén de riquezas. Si, además, es usted un poco pretencioso, como parece serlo Kishore Mahbubani, es muy posible que le vengan a la cabeza e incluso publique unas cuantas singapureces.

Leer más »

¿Y por qué no Singapur?

«Así que este adefesio es el famoso sireleón (Merlion). ¿Y los de aquí piensan que esto pueda rivalizar con el Colleoni de Verrocchio o la estatua ecuestre de Enrique IV en el Pont Neuf? Ya, ya sé que el corazón de las masas tiene razones que la razón desconoce y que soy un elitista, pero, con todos los respetos, esto es un bodrio insuperable». Los respetos van dirigidos a un colega israelí que me acompaña en el paseo y se ha convertido en guía turístico de ocasión durante mi corta estancia. Me ha invitado a dar un seminario en la Universidad Nacional, en la que está acabando su tesis doctoral, y por eso estoy en Singapur y en su compañía. El seminario tuvo muy poca audiencia, pero no creo que fuera eso lo que me decepcionó en la Ciudad del León (que eso significa Singapura en sánscrito). Mi piel sabe resistir la falta de atención. Bueno, un poco.

Leer más »

Ciudad de ángeles (III)

Hace unos años. 

Salgo de mi hotel y me dispongo a tomar un taxi para ir a la avenida Yaowarat con la esquina del soi (calle lateral) Texas. Pasan varios de diferentes colores. Uno rosa que va despacio, buscando carga, me mira de arriba abajo y acelera. Mala suerte, no le he gustado. Otro azul para y, cuando le enseño la tarjeta que me han escrito en tai en el hotel, empieza a hacer gestos de confusión y me impide subir, arranca y se da de naja. ¿Habrán escrito una mentada de madre? «No», me aclaran más tarde en recepción, «muchos taxistas están recién llegados del campo y no saben leer. O se niegan a cogerle sin más». Dejo pasar a un taxi verde y amarillo, porque ésos son los peores. Finalmente, en otro rosa, el taxista se aviene a llevarme y me deja subir, en un gesto de gran señor. Habla algo de inglés y cuando le comento lo difícil que es ser aceptado por sus colegas, me lo explica. «Su destino está muy lejos de aquí y, para llegar, hay que cruzar toda la zona central. A estas horas, la circulación está imposible, con unos tapones inigualables. Para llegar a Yaowarat me va a hacer falta una hora, la mayor parte estaré parado.

Leer más »

Ciudad de ángeles (II)

«Y a ti, ¿no te daría corte que te viesen conmigo tus amigos? La gente que nos rodea, ¿no te tomará por lo que no eres?», le pregunto a una amiga tai, antigua estudiante mía, con la que estoy cenando esa noche. «Somos como tantas parejas de ésas que pasean por Sukhumvit, un farang entrado en años con una chica que podría ser su hija pequeña, si no su nieta. ¿Acaso la gente no pensará que lo único que nos une es la pasta que quieres sacarme y que te dedicas al amor venal?», le digo en broma.

Leer más »

Ciudad de ángeles (I)

De vuelta a Saigón tras un rápido e inesperado fin de semana en Bangkok. Me pasa con Bangkok lo que pasaba con París cuando vivía de joven en Madrid, y con Buenos Aires años más tarde siempre que llegaba allí desde Santiago de Chile. Piso Bangkok y me siento, por fin, en la capital. No comparto el entusiasmo ecologista por la Pacha Mama porque la naturaleza rebosa hormigas, mosquitos y otros bichos desagradables, y la sabiduría campesina me aburre. Me gustan las megalópolis, cuanto más grandes y modernas, mejor. Lamentablemente, aún no he podido llegarme a Chongqing, que, con sus cerca de treinta millones de habitantes, promete. Pero todo se andará. En la capital siempre hay aire acondicionado e Internet inalámbrico y mucha gente con sus millones de historias. Será por eso que, en cuanto puede, la gente del campo lía el petate y se manda mudar. O no. Me es igual. Lo que a mí me gusta es estar en la capital. Y Bangkok, en estos días, está estupenda, entre otras cosas, porque la economía de Tailandia es la que mejor funciona en el sudeste asiático.

Leer más »

Comunistas, sí, pero vietnamitas

Hace muchos años que no paso por Lugano y tal vez la memoria me traicione, pero recuerdo haber visto en algún lugar de la ciudad una de esas estatuas épicas que tanto gustaban antes de las guerras mundiales, con una leyenda terminante: Liberi ma Svizzeri (Libres pero Suizos). Más tarde pude saber que Liberi e Svizzeri había sido un movimiento antifascista que se resistía a formar parte de la Italia irredenta que Mussolini quería incluir en su gran Italia. Los suizos del Ticino podían sentirse satisfechos de su parentesco lingüístico, pero se resistían a ser asimilados por sus, a la sazón, ambiciosos vecinos, como se resisten hoy a la fusión con la Lombardía que proponen algunos visionarios del sur.

Leer más »

Tet

La mayoría de la gente de mi edad oyó por primera vez la palabra Tet en 1968. Si 1963 fue un annus mirabilis, al menos para Philip Larkin («El acceso carnal empezó / en mil novecientos sesenta y tres / (un poco tarde para mí) / cuando el veto a Chatterley se acabó / y los Beatles sacaron su primer elepé»), para quienes a la sazón nos sentíamos tentados por el radicalismo los primeros meses del 68 fueron preternaturales. Estallaban los événements de París y la Primavera de Praga; crecía la oposición a la guerra de Vietnam en las universidades estadounidenses; Lyndon Johnson se veía obligado a retirarse de la carrera presidencial de ese año; las movilizaciones universitarias en Madrid, aunque fueron de menor cuantía, nos parecían –oh wishful thinking!– el prólogo de un enfrentamiento generalizado con el franquismo. Y Elvis Presley volvía a dar conciertos con su ’68 Comeback Special. Y el vuelo de Bob Beamon en los Juegos Olímpicos de México. ¿Quién podría negarnos que el momento que esperábamos, nuestro kairós particular, estaba al caer, aunque no supiéramos muy bien en qué consistía?

Leer más »

Un cuento chino

Hace poco se ha traducido al inglés el Diario de un funcionario (The Civil Servant’s Notebook), de Wang Xiaofang. No es la primera traducción de una novela china escrita dentro del país, ni es tampoco la mejor de esa procedencia, pero los chinos la han comprado como si fueran rosquillas. Su éxito no es una sorpresa. La novela traza un retrato despiadado de su burocracia actual y el lector aprecia que tiene en las manos el testimonio de alguien que sabe de qué está hablando. Wang Xiaofang fue durante años un burócrata de mediana categoría que llegó a secretario privado (en España lo llamaríamos jefe de gabinete) de Ma Xiandong, un vicealcalde de Shengyang, la capital de la provincia de Liaoning, que en 2001 fue condenado a muerte por haberse jugado –y perdido– 3,6 millones de dólares de la hacienda municipal en los casinos de Macao.

Leer más »

Confesiones del comisario tibetano

A los pocos días del banquete del Día del Profesor, vuelvo a encontrarme con el comisario político que me había declarado su eterna amistad o lo que fuera aquello que quería decir con lengua de trapo después de haber bebido en demasía. En esta ocasión, en una cena en casa de otro miembro del departamento, con menos gente, menos etiqueta y más oportunidades para charlar. Lamentablemente, me lo sientan al lado y asignan a una profesora con dominio del inglés para que me traduzca sus reflexiones. Debe de ser una astuta treta del anfitrión para quitarse él de en medio y poder organizar, como así lo hace, una partida de mahjong con los otros tres invitados. No hay escapatoria, así que tengo que escuchar durante un par de horas las confesiones del comisario.

Leer más »

Amor de hombre

En China, a mediados de septiembre, se celebra el Día del Profesor y, con ese motivo, el departamento en el que enseño organiza una serie de actividades para sus miembros. Pueden ser una salida al campo, o una visita a la playa o, si hace mal tiempo, una tarde en un hotel en el que se organizan partidas de cartas o de mahjong. Imagino que también incluye tiempo para intercambio de cotilleos y para movidas de política académica, pero mi limitado conocimiento de la lengua me impide seguir esas sutilezas. Estas actividades de hermandad acaban siempre con un excelente banquete.

Leer más »

El taquillazo

El taquillazo de 2012 en China ha sido Perdidos en Tailandia, una de esas comedias de acción que los críticos estadounidenses suelen bautizar como slapstick. En su primer mes de exhibición en el país (se estrenó el 12 de diciembre) la recaudación superó los mil millones de CN¥ (alrededor de185 millones de dólares o 130 millones de euros), convirtiéndola en la película china más comercial de la historia. Ha batido los récords previos de la versión en 3D de Titanic (975 millones de CN¥) y de Painted Skin: The Resurrection (727 millones); y sólo Avatar (1,39 millardos) sigue por delante de ella en el palmarés total, aunque a Perdidos le queden aún dos años por delante para superarla. La película es obra personalísima de Xu Zheng, que la ha escrito, producido y dirigido, amén de ser uno de los actores principales. Su coste inicial fue de 2,2 millones de dólares.

Leer más »

Poca fe

Hace unos meses, la presidenta de mi universidad en Saigón, seguramente por quitarse ella de en medio, me pidió que atendiese a un personaje interesado en discutir un proyecto que, según él, podría ser de interés mutuo. Estos embolados son parte habitual del trabajo, así que me puse manos a la obra. Él iba alcanzado de tiempo y no podía acercarse hasta el campus, por lo que concertamos una cita en uno de los cafés más concurridos de la ciudad, el Highlands Coffee, justo detrás de la Ópera, para evitar extraviarnos, pues no nos conocíamos. Un par de días después me encontraba allí con un hombre relativamente joven, de unos cuarenta años, de nacionalidad canadiense. Le ofrecí tomar algo. «No, gracias. Nada aquí», vino, severa, la respuesta. «No quiero contribuir a las ganancias de una compañía que explota a los trabajadores locales. Hombres y mujeres». El encuentro prometía.

Leer más »

Recordamos a nuestros suscriptores que, con ocasión del regreso al papel de Revista de Libros, el día 10 de diciembre, a las 19.00h., en la Fundación Ramón Areces, la escritora Elvira Navarro, el periodista cultural Jesús García Calero y el filósofo Javier Moscoso dialogarán sobre cómo se transforman los géneros literarios y cambian los lectores; sobre cómo, en nuestros tiempos, las ficciones conviven con realidades, ya sea en la historia o en la literatura, o cómo el formato, ya sea digital o material, determina nuestra relación con los libros y sus críticos.

El mundo del libro, ese maravilloso invento que nos acompaña desde hace milenios, sufre en la actualidad transformaciones en su diseño, en su público y en sus propósitos. Así que, mientras aprendemos a leer en diagonal en los formatos digitales, seguimos pasando páginas, cuestionando premios y jurados, formando comunidades y asociaciones, y anunciando una y otra vez la muerte del papel que, afortunadamente, nunca llega a producirse.

Elvira Navarro es escritora de fama internacional. Su última obra publicada es La sangre está cayendo al patio.

Jesús García Calero es periodista, director de ABC Cultural.

Javier Moscoso, profesor de investigación del CSIC, es director de Revista de Libros.

Premio a la mejor contribución, reseña o ensayo, para menores de 35 años.

Con objeto de fomentar y poner en valor la escritura y la lectura crítica entre jóvenes talentos, y con la colaboración de la Fundació Banc Sabadell, Revista de Libros convoca el premio «Nuevas voces» destinado a reconocer reseñas y breves ensayos publicados en nuestras páginas. El premio, de carácter anual, tendrá una dotación económica de 1.000 euros, que se entregarán en un acto institucional en octubre de este año.