La guerra civil española, ochenta años después
Hace ochenta años, la guerra civil española destruyó la ilusión de una modernización política basada en ideales laicos y republicanos. La coalición encabezada por Manuel Azaña no pretendía llevar a cabo una revolución, sino consolidar las reformas del bienio reformista. Aunque contaba con el apoyo del sector moderado del PSOE, liderado por Indalecio Prieto, y del Partido Comunista, que consideraba prioritario frenar el fascismo mediante alianzas estratégicas, el Frente Popular planteaba medidas moderadas, no revolucionarias. Su programa –o declaración de intenciones– proponía una explotación más racional e igualitaria del sector agrícola, el acceso al crédito de las capas sociales más desfavorecidas, la erradicación del analfabetismo mediante la creación de nuevas escuelas y una descentralización del gobierno que permitiera mayor autonomía regional. Nunca se habló de Estado plurinacional y, menos aún, del derecho de autodeterminación.










