
La compañera Q se presenta ante ustedes
Sería muy extravagante negarlo: la aptitud para el compromiso y la sujeción a la correspondiente disciplina son imprescindibles para el éxito de la mayor parte de las tareas humanas y acaso para la supervivencia misma. Alguien incapaz de comprometerse con nada o de guardar lealtad a sus compromisos no encontraría a nadie que lo tomase por persona de fiar y sería objeto de las más variadas clases de desprecio. Sin embargo, ni todas las tareas humanas están fundadas en el compromiso ni tampoco el éxito es cosa que deba procurarse siempre. En una ingente cantidad de quehaceres (puede que en la mayoría de ellos, cosa que es prudente callar), la habilidad para fracasar debería recomendarse como la más admirable de las pericias. Si el mundo es soportable, lo es por los fracasos (los ajenos tanto como los propios) mucho más que por los éxitos.






