Confinados
No ocultaré la curiosidad que tenía por leer Un encargo difícil –novela con la que Pedro Zarraluki ha obtenido el Premio Nadal 2005– desde que escuché las declaraciones del autor referidas al cambio de rumbo que esta obra representaba respecto de su anterior trayectoria narrativa. Ni tampoco ocultaré haber sentido cierta inquietud ante la posibilidad de que la anunciada «historia de espías y posguerra en la isla de Cabrera» supusiese el abandono de los parámetros que caracterizaban el buen quehacer de Pedro Zarraluki.Afortunadamente, no hay tal cosa. Es más, Un encargo difícil tiene el inconfundible sello del autor, al menos en tres o cuatro de sus rasgos medulares. Para empezar, la muy cuidada estructura escénica (teatral más que cinematográfica) con






