Guía para entender el arte del surfing


LOS BÁRBAROS. ENSAYO SOBRE LA MUTACIÓN
Alessandro Baricco
Anagrama, Barcelona
252 pp. 17 €

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El último libro de Alessandro Baricco nace entre las páginas del periódico italiano La Repubblica. Publicado entre mayo y octubre de 2006, en treinta entregas, fue enriquecido con las notas de Sara Beltrami y Cosimo Bizzarri. Más que de artículos, podría hablarse de reflexiones o anotaciones que no son ni exactamente periodísticas ni específicamente ensayísticas.

El mismo autor nos pone en guardia al admitir no estar acostumbrado al «ritmo desaforado» con el que ha escrito, y que tuvo que fijarse más en la «urgencia» que en la «prudencia». Esta urgencia se nota sobre todo en el estilo: discursivo hasta los límites del habla cotidiana, se dirige sin más al lector, le invita a leer con atención, a tomarse unas pausas o, incluso, a saltar un capítulo entero, lo coge de la mano (¿quizás demasiado?) para ayudarle a desenredarse de la complejidad del discurso. En ese momento, pensar y escribir iban al mismo paso, con lo que era consciente del riesgo de poder tropezar y dejarse algo atrás.

Aquí Baricco se confronta con una marea, una invasión de mutantes: desde lo alto de un torreón ve a los bárbaros que se acercan y acampan entre nosotros. Estos nómadas son hombres pez, mutantes con las «branquias detrás de las orejas», se sienten incómodos en tierra firme y buscan la manera de recubrir todo con agua. El hombre encima del torreón, y con él todos sus semejantes, todavía respira «con los pulmones». Antes de que sea demasiado tarde, el escritor quiere interpretar, delimitar, delinear. Entender y hacer entender, deprisa, antes de ser todos definitivamente arrollados. De ahí la urgencia en vez de la prudencia: la mutación ha empezado ya hace tiempo.

Pero ¿en qué consiste exactamente esta mutación? Para el autor se trata de una nueva visión del mundo, de una nueva estructuración del mapa conceptual al que se nos introduce a través de cuatro epígrafes a modo de «bendiciones » de la obra, para luego desanudarla a través de las cuatro secciones que completan progresivamente el retrato del «bárbaro»: «Saqueos», «Respirar con las branquias de Google», «Perder el alma» y «Retratos». El libro se cierra con un epílogo que esclarece la posición del autor, sentado esta vez encima de la Gran Muralla china.

El saqueo es el vaciado de sentido de lo que tradicionalmente consideramos sagrado, como un vino preciado, cierta literatura o, por qué no, el fútbol, procurando una mayor agilidad en la producción y en la fruición: piénsese en los vinos de California, en los libros sacados de películas o en un partido de la selección sin la estrella del momento. El fruto más revolucionario de esta rápida erosión de las barreras es la invención del siglo: Google, una revolución digna de Gutenberg y de Copérnico. Es el signo de la nueva Weltanschauung: rechazo de la profundidad y de la lenta batida de la realidad, rapidez y movimiento en la superficie, de link a link, de eslabón en eslabón. El surfing o, lo que es lo mismo, navegar.

Todo esto, para los observadores del viejo paradigma cultural, es una «pérdida del alma», como para los que asistieron, por ejemplo, al paso del Clasicismo al Romanticismo, de Mozart a Beethoven. En realidad, se trata de un rechazo total de todo el sistema de valores heredado de los padres. El rechazo del pasado tal cual. Cambio radical del panorama y, en consecuencia, de los instrumentos interpretativos. La generación de los bárbaros cambia también sus metáforas: de la idea de centro y masa, a la de movimiento en secuencia, de difusión. Sustituyen la verticalidad con la horizontalidad. Si antes era la separación entre cultura «alta» y «baja», ahora se han desplazado y derrumbado las fronteras.

Por fin, en el último capítulo y en el epílogo, escrito desde la Gran Muralla, símbolo de toda una filosofía que tenía bien clara la idea de separación entre lo que está dentro (el Imperio) y lo que está fuera y que contamina (los mongoles), Baricco ofrece algunos ejemplos de cómo se mueven los bárbaros entre los escombros del mundo, pasando por el cine, la democracia, Marilyn o la hamburguesa. El autor invita al lector a entender a los bárbaros, a reconocer que estamos todos involucrados ya en este cambio, a no erigir barreras. Él mismo reconoce que le han nacido dos «branquias» detrás de las orejas, consciente de que hay que vigilar y entender lo que está pasando a nuestro alrededor.

El hábil recorrido trazado por Baricco, curioso experimento entre la forma clásica del ensayo y la diseminación «bárbara», necesita permanecer abierto a todas las posibles reflexiones y profundizaciones que puedan ocurrírseles a los lectores. Y a las críticas, por supuesto, ya que a veces uno puede quedarse con la impresión de algo ya leído y, sobre todo, con una cierta confusión ideológica en su toma de posición. De hecho, utilizando las palabras de Umberto Eco, no siempre queda bien claro si Baricco es un integrato o un apocalittico, sobre todo si lo relacionamos con la interpretación que Pasolini daba ya de este cambio, tildándolo de «desastre antropológico» (al referirse a los nuevos jóvenes de las periferias romanas).

Pero, repito, intentar como ha hecho Baricco esclarecer las ideas, significa también ofrecer los instrumentos para mantenerse con los ojos abiertos, para perfeccionar el ejercicio gnoseológico de leer las cosas bajo una nueva luz y, de paso, adquirir la capacidad de sintetizar paulatinamente las inquietudes que todos llevamos dentro.

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