Ensayos RdL
Las ruinas de un sueño
La Historia está repleta de sueños rotos. La planificación del territorio y las urbanizaciones civilizadoras cuentan con una lista interminable de proyectos nonatos o que quedaron varados en su expresión más timorata. Cartografías de ideales que hubieron de malvenderse. De lo que pudo haber sido y no fue, del aterrizaje forzoso de los sueños sobre los terrenos cenagosos de las ambiciones y rencores humanos trata La ciudad invisible, premio Sant Jordi de 2005. Editor y escritor, Emili Rosales se reveló en 1997 con Mentre Barcelona dorm (Mientras Barcelona duerme), novela barcelonesa postolímpica. Nacido en Sant Carles de la Ràpita, uno de sus méritos editoriales fue la recuperación de la obra de Sebastián Juan Arbó. Como tantas otras historias, La ciudadinvisible
Prueba de fuerza
Relativamente olvidado –al menos en lo que se refiere a su obra narrativa, que en cuanto a los ensayos históricos o costumbristas, el cantar de Daniel Sueiro sigue teniendo actualidad– y fresca todavía la reedición de La verdadera historia del Valle de los Caídos, se perciben señales de humo, tímidas por el momento, para recuperar la figura de quien fuera uno de los narradores breves más conspicuos de los años cincuenta y sesenta, que es cuando el género gozó de vitalidad en nuestro país. Entre sus practicantes, Cela, Delibes,Aldecoa, García Pavón, el propio Juan Benet –bien que luego sus novelas acabarían difuminando títulos como Nunca llegarás a nada– o Daniel Sueiro. Autor este último de hasta cinco libros de cuentos,
La belleza consiste en transformar el mundo
Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan, 1927Zaragoza, 2005) ha sido uno de los mayores polígrafos españoles de la segunda mitad del siglo XX : novelista, ensayista, aforista, cuentista, dramaturgo y, sobre todo, poeta. Era, además, como él mismo gustaba de definirse, «un poeta que pintaba», esto es, un sucesor de la mejor tradición de escritores artistas, o al revés, en la que militan Miguel Ángel y Dalí,Alberti y Max Ernst, Picasso y Apollinaire, entre muchos otros. En cualquiera de sus vertientes, la creación artística era para Fernández Molina un buril inacabable con el que operaba una transformación radical del mundo. En el ámbito literario, inspirado por las vanguardias y, en particular, por el postismo, específica decantación manchega del surrealismo,