Ensayos RdL
Carme Riera y el arte de la impostura
De un tiempo a esta parte, Carme Riera busca interlocutores en sus novelas. Lógicamente, el interlocutor del novelista es el propio lector, pero el lector suele desconocer detalles de la vida del novelista. Carme Riera busca interlocutores que le ayuden a comprender su propia vida o, al menos, ciertos episodios de su vida que resultan oscuros para ella misma. Empleando la segunda persona narrativa, Riera se dirige a alguna persona entre sus lectores que posea esa información privilegiada. En La mitad del alma, Riera se dirige a uno de sus lectores en particular, que acudió a la tradicional firma de libros del día de Sant Jordi de Barcelona en abril de 2001. Se trata de recabar información sobre su madre,
Para entender mejor nuestra literatura última
El catedrático zaragozano José-Carlos Mainer es uno de los más fecundos maestros con que cuenta la universidad española en nuestros días. Sus estudios abarcan los siglos XIX y XX , con preferencia por este último y con atención frecuente a la literatura de hoy. No en vano Mainer fue uno de los primeros profesores universitarios con verdadera solvencia que se adelantaron a dar entrada en los estudios del mayor rango académico a temas, libros y autores actuales, teniendo en cuenta siempre la importancia de los mismos y operando en el análisis de sus obras con el rigor exigible en los estudios de literatura clásica. No como otros, que, por desgracia, abundan en la universidad española y, sobre todo, en la
Oficio de editar
Hay nombres de editoriales, también de revistas (Destino –que en su momento fue ambas cosas–, Triunfo), demostrativos de que en nuestro país hubo un tiempo de exaltación patriotera. Que luego el rumbo de tales instituciones culturales campase por otros respetos es harina de diferente costal: es el caso de Lumen (el nombre, como el algodón del anuncio, no engaña), en un principio dedicada a libros religiosos, al calor de nuestra posguerra, y que terminó siendo emblema progresista dirigido por Esther Tusquets, quien había accedido a tan meritoria empresa por cuestiones familiares. Y, como bien explica en su documentado –pero impresionista– libro confesional, más que de memorias o autobiográfico, Esther no tiene relación con la editorial que lleva su apellido, que