Ensayos RdL
El blog de Arcadi Espada
Arcadi Espada, de cuyo blog (http://www.arcadi.espasa.com/) me confieso lector puntual y devoto, ha publicado ese peculiar diario correspondiente a 2004 en forma de libro. Su lectura facilita un repaso bastante pormenorizado de las numerosas e importantes cosas que nos sucedieron en ese año crucial, lo que no es pequeño servicio vista la importancia que esos doce meses han tenido y seguramente seguirán teniendo en nuestra historia inmediata.Ver los acontecimientos que cada día nos sobresaltan enlazados de una forma que llega a parecer casi lógica (pues ya son en cierta manera inmodificables) supone una invitación muy fuerte a la búsqueda de sentido, a algo que, finalmente, suele escapar: la edición en forma de libro de unos textos escritos al riguroso ritmo
Ángeles fieramente humanos
El texto de la última e inspirada novela de Nooteboom coquetea con el del Génesis reescrito en El paraíso perdido de John Milton en la medida en que juega con un Adán –Erik Zondag, un crítico literario en horas bajas– y una Eva –la joven Alma– expulsados del infierno contemporáneo hacia el desbaratado, desmitificado paraíso de Australia: «El mundo se extendía frente a ellos / para escoger su mansión de reposo, / mientras la Providencia era su guía. / Cogidos de la mano / a través del Edén, / emprenden su solitario camino», rezan los versos miltonianos que Nooteboom anota en el epígrafe final, acompañados si acaso por una idea confusa de los ángeles, los de Giotto, los de la
Todo personal. Unas memorias perdidas de un pionero del psicoanálisis sobre Sigmund Freud
La noche y el alba del cazador
Esta edición bilingüe de tres de los títulos más importantes de René Char (Furor y misterio, Losmatinales y Aromas cazadores) proporciona un placer infrecuente: leer en alternancia dos lenguas y dos voces poéticas sin que la que traduce se reduzca a ser tieso eco de la original. Jorge Riechmann atiende a la precisión concisa de la escritura y a su enunciación vigorosa –que es el lugar donde Char juega sus bazas–, e incluso a veces matiza su parquedad musical (un pecado que también se le atribuye a Rimbaud y que bien pudiera ser severa virtud). La obra de Char fascina y retiene al lector: veinte años la lleva frecuentando este traductor, y cinco dedicó Paul Veyne a describir «como si