En la cumbre
En China, el 8 es el más auspicioso de los números. No sé a qué pueda realmente deberse su buen fario, pero la explicación ritual apunta a una homofonía: el número (b?) suena casi indistinguible de la palabra que significa fortuna o prosperidad (f?). Y así, en los muchos restaurantes que cuentan con comedores privados, uno de ellos suele llevar el número 888 y ser el primero que se reserva. Según Wikipedia, en 2003 un teléfono cuyos numerales eran todos ellos ochos lo vendió su afortunado propietario por 280.000 dólares a una compañía de aviación y los números de vuelo de muchas de ellas a ciudades chinas importantes suelen incluir dos y tres ochos. En las antípodas, algo similar ha causado la desgracia del cuatro (sì), demasiado cercano a la muerte (s?) como para no sobresaltar a quien lo escucha. Muchos hoteles chinos no tienen habitaciones que acaben en ese número; en muchos edificios, el cuarto piso y sus compuestos (14º, 24º, etc., o 40º y siguientes hasta el 49º) no existen.








