Queridos lectores, suspendemos las publicaciones, como en años anteriores, hasta el 5 de Septiembre. ¡Feliz Verano!

Martín Sacristán

La verdad como compromiso político

Cosas raras que pasan. En poco tiempo, tres libros con Manuel Sacristán como protagonista. Dos como autor y uno acerca de su obra. No es escasa la cosecha, si se tiene en cuenta la indiferencia general con la que su obra ha sido tratada durante tantos años.

Leer más »

Feminismo y tradición emancipatoria

En las elecciones del 2019 el partido Unidos Podemos cambió el género gramatical de su nombre y se presentó como “Unidas Podemos”. Según dijeron entonces sus dirigentes, la modificación respondía a un cambio en sus énfasis ideológicos: el feminismo estaba en el centro de su proyecto emancipador. Una noble inspiración que, hasta donde se me alcanza, no vino precedida de debates previos. Algo, sin duda, sorprendente: no resulta fácil transitar de los clásicos del populismo al feminismo postgénero de la cuarta ola, o, por contextualizarlo socialmente, de  los mundos de los bandidos y los rebeldes primitivos de que nos hablara Hobsbawm a los lisérgicos ecosistemas de la academia norteamericana. A la espera de  tener ocasión de disfrutar de los robustos argumentos que nos ayuden a entender la transición, creo que para explicar esa mutación hay que acudir a las singulares –y deprimentes—circunstancias de ciertas facultades de ciencias sociales, en escaso trato con el afán de claridad, y, sobre todo, al apreciable olfato –que algunos calificarían como oportunismo– de Iglesias acerca de por donde circulan de los vientos de la historia: de la historia de las mercancías ideológicas, no de la historia material, preciso.

Leer más »

España no es un problema

Para resolver un problema debemos identificarlo. Afirmar que “hay un problema” sin precisarlo es no decir nada.  En realidad, supone crear un pseudoproblema todavía mayor. No hay manera de determinar el peso del calórico o la densidad del éter porque ni el calórico ni el éter existen. Cuando la recreación radiofónica de La guerra de los mundos por Orson Welles arrastró a las calles a miles de norteamericanos, las autoridades no movilizaron al ejército para combatir a los marcianos, sino que comenzaron por desmentir la invasión extraterrestre.

Leer más »

Cabalgando contradicciones

«La izquierda ha abandonado las ideas de izquierdas»: para que una afirmación como ésta resulte interesante o, cuando menos, inteligible, hay que manejar dos usos distintos de «izquierda»: el primero designaría a la izquierda «realmente existente», por ejemplo, el PSOE o Podemos; el segundo se referiría al uso conceptual, estipulativo, propio del investigador o tasador: ciertos principios ideológicos. Las críticas y reproches de buena parte de los analistas operan sobre ese paisaje de contraste: la «izquierda realmente existente» no está a la altura de los principios que definen a la izquierda, aquellos que con más coherencia armonizan valores, historia y propuestas.

Leer más »

El populismo, evolución patológica de la democracia

Al ocuparse de asuntos como el populismo se imponen, antes de entrar en materia, un par de advertencias, de invitaciones a la cautelaRevisión de una conferencia impartida en el «Primer Seminario Internacional para repensar el futuro ante la era Trump», invitado por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, en Ciudad de México en julio de 2017. El texto incluye argumentos parcialmente expuestos en diversos trabajos.. La primera, de orden general, se refiere a la eterna tentación de desayunarnos cada mañana con un nuevo fenómeno histórico, ante una nueva tendencia política. Sucede en esto como con los partidos del siglo, que hay uno cada semana. Se vio con Syriza, recibida como la revitalización de la izquierda y, hace menos tiempo, con Emmanuel Macron, acogido como señal de un nuevo amanecer ideológico, como la vanguardia de un movimiento de renovación ideológica, olvidando que ganó las elecciones por una singular conjunción de circunstancias: el sistema electoral, el temor a Marine Le Pen, una izquierda destartalada y rivales impresentables. Vamos, por chiripa, por carambola. Como le sucedió, por cierto, a Donald Trump. No digo que no podamos detectar alguna regularidad aquí y allá, pero conviene prevenirse frente a nuestra necesidad intelectual, seguramente asentada en nuestro cableado mental, de encontrar sentido, de atribuir orden y guion donde no hay más que concatenación de circunstancias. No descartemos que con el populismo suceda algo parecido o, dicho de otro modo, que en dos días se extinga la «tendencia histórica.

Leer más »

Lo que pudo haber sido

«Si hubiera aprobado la oposición, desaparecerían mis problemas»; «Si nos hubiéramos conocido antes, tendríamos una oportunidad»; «Si Rajoy hubiera dimitido, habría habido elecciones»; «Si Cataluña fuera un Estado independiente, Inglaterra no habría votado marcharse» (Enric Vila, periodista de ElNacional.cat). En consideraciones como estas, acerca de lo que pudo ser y no fue, se nos va la vida. Se nos va la vida en el discurrir y, lo más importante, en las decisiones que se siguen, en la vida verdadera, ante las oportunidades, en los caminos que se nos abren y en los que se nos cierran. Los filósofos le han dado muchas vueltas a estos razonamientos, por lo general relacionándolos con las explicaciones causales. Los llaman «contrafácticos» o, menos frecuentemente, «contrafactuales», la traducción que da título al ensayo de Richard J. Evans, reputado historiador del Tercer Reich. Y sí, cuando establecemos una relación causal (C está en el origen de E), a la vez afirmamos una relación hipotética, subjuntiva, que no hay manera de observar (si no hubiera C, no habría E). 

Leer más »

En la estela de Marx: filosofía y ciencia social

En algún lugar, cuando la epidemia maoísta se propagó entre los intelectuales parisienses, Philippe Sollers dejó escrito que el marxismo-leninismo «era la única ciencia social». Sollers lo ignoraba todo sobre ciencia social y, por lo que le leí, casi todo sobre marxismo. Pero no estaba solo en aquellos años. Lo ilustra bien la historia de la tesis doctoral de Jon Elster, uno de los más competentes conocedores de la teoría social contemporánea. En 1968 acudió a París con la intención de que Louis Althusser le dirigiera su tesis doctoral, un intento de valorar la obra de Marx a la luz del conocimiento disponible y de la filosofía de la ciencia. No necesitó mucho tiempo para caer en la cuenta de que el marxista más famoso de la época no era su mejor mentor. Acabó defendiendo la tesis, Production et reproduction. Essai sur Marx, en 1972 ante Raymond Aron, su director, y Raymond Boudon, uno de los mejores sociólogos matemáticos; ambos liberales, si hay que adscribirlos ideológicamente.

Leer más »

País Vasco: por qué respirar sigue resultando difícil

«Cuando se consiente vivir demasiado tiempo en el delirio el despertar es una pesadilla»: con estas palabras abría Antonio Muñoz Molina un artículo el 12 de marzo de 2004, cuando, como tantos españoles, incluso muchos de aquellos que más tarde han querido olvidarlo, estaba convencido de que la masacre de los trenes de Atocha era obra de ETA. Muñoz Molina estaba equivocado. Pero, para lo que importa, da lo mismo. En las mil y pocas palabras que seguían nos proporcionaba un impecable análisis de las tramas de complicidades, silencios y comprensiones que han servido de fermento a la violencia etarra. Se confirmaba, una vez más, que también para entender la barbarie se necesita cierta inteligencia práctica, la vieja phronesis, que no está al alcance de cualquiera ni, desde luego, se adquiere en las facultades de ciencia política. Relean el artículo. 

Leer más »

Las mentiras del amor

Curiosa la suerte de las emociones. En pocos años hemos pasado de considerarlas un problema, una fatalidad que enturbia el juicio y desordena las vidas, a convertirlas en la brújula de la racionalidad práctica. Eso, los más moderados, porque no han faltado, y no han sido pocos, quienes nos han recomendado dejar nuestra entera vida en sus manos. A su parecer, las emociones superan a la razón en la hora de las decisiones. En esa travesía mucho tuvo que ver Phineas Gage, un desgraciado trabajador del ferrocarril al que, en un accidente, una barra de acero atravesó el cerebro, dejándole intactas sus competencias racionales, pero malbaratándole sus respuestas emocionales y que, al poco tiempo, se mostró un incapaz para la vida. Su caso, en manos de una literatura de aeropuerto, discretamente arropada por sólidas investigaciones neurológicas y, también hay que decirlo, por experimentos psicológicos no siempre cautelosos en sus conclusiones, dio pie a una urgente teoría acerca de una supuesta inteligencia emocional cuya moraleja esencial era que debíamos fiarnos antes de las emociones que de la racionalidad. 

Leer más »

Secesiones, fronteras y democracias

«Nadie tiene derecho a impedir la secesión de Cataluña si así lo quieren una mayoría de catalanes». Entre las mercancías políticas de los últimos años, una de las de mayor éxito es la que vincula la secesión a la democracia. El sintagma «derecho a decidir», un verdadero extravío desde el punto de vida conceptual, desprovisto de cualquier anclaje jurídico con la legalidad internacional, se ha mostrado muy eficaz precisamente porque evocaba de manera inmediata al ideal de autogobierno, de democracia. La apelación a la democracia era la única manera de comercializar un producto que, en realidad, se trataba, simple y llanamente, del clásico derecho a la autodeterminación, a la secesión, por ser más claros. Quienes lo facturaron no tuvieron problemas en reconocer que«el derecho a decidir es una chorrada que nos inventamos para no decir lo que es: derecho a la autodeterminación». Los independentistas no tiraron por lo derecho porque no ignoraban que apelar a ese derecho requería convencernos previamente de que Cataluña era una colonia, una tesis que nadie en su sano juicio podía admitir.

Leer más »

¿Todavía el socialismo?

Algunos clásicos sostenían que la política estaba asociada a la disputa de ideas: ingenuos. Ellos y nosotros, que nos lo creímos. La política cotidiana es otra cosa. Se habla mucho y fuerte, pero se discute poco. Transcurre por veredas que, con apenas variantes, todos transitan, entre las que no faltan descalificaciones de principio, aquellas que, en sentido literal, harían imposible la deliberación democrática. En una fórmula condensada, el supuesto básico del que se nutre el debate es que los otros son ignorantes, imbéciles o inmorales. La tripe I. Un camino peligroso: no cabe el debate si descartamos la buena fe o la capacidad intelectual de nuestro interlocutor, si asumimos que no cree o no sabe lo que dice.

Leer más »

La propagación de la quimera

No llevo las cuentas, ni tampoco sé por dónde buscarlas, pero, en mi condición de frecuentador de librerías, diría que la sección política en los últimos años ha estado casi monopolizada por libros dedicados al nacionalismo catalán. Preciso el sesgo de la muestra: mi observación se basa en las librerías de mi ciudad, Barcelona. 

Leer más »

Últimas publicaciones

Reseñas