Cuestión de géneros
Sensaciones encontradas provocan los dos últimos libros del nicaragüense Sergio Ramírez, quien, antes de emprender su coherente y sabiamente pautada trayectoria literaria –fue Premio Alfaguara de Novela 1998 con Margarita, está linda lamar– anduvo inserto en el gobierno sandinista de su país. Y digo encontradas, pero no excluyentes, ya que los principales problemas de que adolece Catalina y Catalina (2001) encuentran satisfactoria resolución en Sombras nada más (2003), un relato de larga extensión, ámbito donde la prosa pausada y autorreflexiva de Ramírez alcanza mejor acomodo. Y es que los once relatos que integran Catalina y Catalina son fieles exponentes de una tendencia, bastante extendida, según la cual el cuento se nutre de elementos y formas de narrar más propios de






