Ensayos RdL
Palabra que respira
Transcurridos poco más de veinte años desde la publicación de La verdad sobre el caso Savolta (Seix Barral, 1975), su memorable primera novela, Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) es ya uno de esos autores que marcan poderosamente la historia de la literatura del país al que pertenecen. Todas las novelísticas occidentales –las grandes novelísticas occidentales-cuentan en su haber con la aparición, cada equis décadas, de un Eduardo Mendoza, cuyo portentoso talento produce una obra global que aglutina las tendencias estéticas, las inquietudes y controversias morales, los diversos talantes socioculturales y, en suma, los latidos anímicos que configuran parte de las creaciones artísticas de sus contemporáneos producidas de manera aislada. Es decir, Eduardo Mendoza es un escritor que lleva dentro la novela
El ajuste final: Génesis en la sombra donosíaca
José Donoso ha sido llamado muchas veces por su compatriotas «novelista nacional, con un mundo y dimensiones particularmente chilenos», con unos sólidos amarres con el realismo de su país ya fuese del tipo burgués/balzaciano o costumbrista. En cambio, de puertas para afuera ha aparecido como un caso excepcional de cosmopolitismo, contradicción que a la hora de los galardones y otras vanidades públicas le ha costado bien cara. Lo cierto es que Donoso tuvo fácil acceso a las literaturas europea y norteamericana (Dickens, Flaubert, Lewis Carroll, Dostoyevsky); asistió a colegios ingleses y a la universidad de Princeton, y ha desarrollado hasta hoy dentro de la variada literatura latinoamericana y, en particular, dentro de la chilena, una trayectoria bastante compleja. Así ha