Ensayos RdL

Cuerpos nobles

Aquellos que hayan seguido la producción historiográfica reciente, sabrán que Fernando Bouza es uno de los líderes en la renovación que la historia de España y del mundo hispano han sufrido en los últimos años. Desde comienzos de la década de 1980, y especialmente en los últimos años, Fernando Bouza ha publicado numerosos artículos y libros en los que ha discutido multitud de temas desde una impresionante variedad de perspectivas historiográficas: las relaciones entre el reino de Portugal y la Monarquía Hispana; la corte de Felipe II; la carrera e ideas del conde de Portoalegre, gran cortesano y diplomático en los reinados de Felipe II y Felipe III; las imágenes e ideas utilizadas por el poder real como fuentes ideológicas

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Feria de las vanidades

No es William Thackeray uno de los narradores ingleses que más éxito han conocido entre los lectores en lengua española. Es difícil saber por qué. Sin ir a buscar en otros siglos que no sean el suyo, compáreselo con Jane Austen, con Charles Dickens, con Charlotte Brontë, con George Eliot, compáreselo, incluso, con Thomas Hardy. Tal vez la mayor dependencia de la cultura española respecto de la francesa, a lo largo del siglo XIX y parte del XX , le cerró alguna puerta. Acaso el intenso aroma nacionalista que se respira en todas y cada una de sus páginas lo alejó de más de un lector español de los dos siglos pasados. ¿Quizá el rigorismo moral de sus obras despertaba

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Más Adorno para empezar

Está más o menos claro por qué se leen biografías, y parece definible la mixtura de amor al personaje, curiosidad intelectual e incluso morbo que mueve a alguien al trabajo, a veces monumental, de escribirlas. Mucho menos claro está, en cambio, qué es lo que debemos esperar de ellas. Menos aún en el caso de Adorno, quien parece que no manifestó nunca gran aprecio por este género literario y se adhería también al usual argumento de que lo que importa no es el hombre, sino su obra. A pesar de que la suya –por demás especulativa y «teórica»– estuviera generosamente salpicada de imágenes autobiográficas, más o menos implícitas, pero extraordinariamente significativas: las disquisiciones sobre el matrimonio y la fidelidad en

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Celebración de las letras

El narrador y ensayista murciano Juan Pedro Quiñonero (1946) es una figura notable de nuestra sociedad cultural a quien no ha alcanzado el reconocimiento que su personalidad merece. Seguramente ello se debe, salvo por lo que se refiere al prestigio ganado por una labor como periodista de infrecuente sensibilidad cultural, a sus planteamientos inconformistas o francamente heterodoxos. A tal criterio responden los escritos suyos en libro que conozco. Así, un ensayo de personal enfoque acerca del autor de La busca: Baroja, surrealismo, terror y transgresión. Y también algunas novelas, las casi juveniles Ruinas y Escritos deV. N., en la órbita del vanguardismo narrativo de los años setenta, o una nouvelle reciente, Anales del alba, un relato histórico que, a modo

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Petrarca: la lírica del humanismo

El 8 de abril de 1341 el poeta Francesco Petrarca fue galardonado con una corona de laureles en el Capitolio romano, en una pomposa ceremonia que reanudaba una tradición interrumpida durante mil trescientos años. Es digna de nota la página en que Edward Gibbon, en el penúltimo capítulo de La decadencia y caída del Imperio Romano , dedica sus retumbantes sarcasmos al episodio. Después de expresar su preferencia por Dante, Tasso y Ariosto, proclamar la «tediosa uniformidad» de los sonetos y elegías de Petrarca, y criticar la «poco delicada» vanidad del poeta, no se priva de ironizar sobre la copiosa fertilidad (once hijos, declarados por Gibbon, con maliciosa superfluidad, como «legítimos») de la Laura casi angélica que brota de los

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