Ensayos RdL
La desolación de la minucia
Chris Ware es, de entre los autores norteamericanos de cómics que reciben el título de «independientes», por ajenos a la producción comercial de las grandes editoras, un caso aparte. Si la mayoría de los independientes se nutre más o menos directamente de la tradición contracultural del cómic underground, lo cual se suele traducir en dibujos en blanco y negro, de trazo suelto, sombreados a mano y cierta propensión al feísmo y la deformación humorística, Ware, por su parte, elabora un dibujo en color, refinado y minucioso que, pese a los varios estilos que despliega, deja siempre la impresión de una paciente y lujosa orfebrería, más propia del ilustrador publicitario o del portadista de revista con pretensiones que de un narrador
Sólo los que pierden ganan
Casos como el del escritor argentino Juan Filloy (Córdoba, 18942000) colocan en una situación complicada, incomodísima, a la historia literaria. Decir que Filloy es un raro –toda una genealogía se protege hoy bajo tal emblema– y decir que es una de las voces más innovadoras (pero ¿a quién influyó?), genial y secreta, enigmática y olvidada de la literatura en español del siglo XX , es decir, con perdón, bien poco, porque la obra, ingente y oculta, de Filloy apenas trascendió (César Tiempo, Fermín Estrella Gutiérrez, Arturo Cambours Ocampo, Julio Cortázar –que cita a Filloy en La vuelta al día en ochentamundos–, Bernardo Verbitsky) las ediciones personales, impresas para los amigos y los círculos más cercanos. Entonces, ¿cómo abordar el asunto?