Un razonable porvenir

El porvenir de la razón en la era digital

JOSÉ LUIS GONZÁLEZ QUIRÓS

Síntesis, Madrid, 205 págs.

Todos los progresos humanos van acompañados de una sombra en donde se cultiva el imaginario de los desastres. A medida que avanza el saber no disminuye el temor a una secreta amenaza que se aloja, precisamente, emboscada tras ese saber. Cada vez tenemos más poder para viajar, comunicarnos, conocer, hacer valer nuestra opinión, pero cada vez resulta más fascinante la sospecha de que ese poder es ilusorio y más grato a nuestros oídos el discurso que denuncia medidas represivas de poderosas instituciones contra el individuo desvalido. Todavía hoy es convincente el discurso contra la opresión de instituciones más grandes y más poderosas (estado, educación, nuevas tecnologías, medios de comunicación o medicina) contra el individuo, representado como una persona inerme (ciudadano, trabajador, elector, alumno, paciente). Las descripciones apocalípticas de la sociedad contemporánea nos han acostumbrado a imaginar víctimas impotentes, consumidores manipulados, turistas engañados, votantes confusos y trabajadores ignorantes. En este panorama la ciencia y la técnica son desenmascaradas como cómplices de los poderosos o como instrumento de una clase que ejerce una nueva represión. Si estas denuncias, además de fascinantes fueran verdaderas, se daría la paradoja de que cuanto más racional es el trato del hombre con el mundo más irracional es la sociedad.

González Quirós ha acertado a situar estas críticas en su justo lugar: el prejuicio antitecnológico que reaviva la misma desconfianza en la razón que mantuvieron muchos antiguos con incertidumbres y promesas propias de nuestra época. En el fondo, la imagen de la tecnología sigue lastrada por la vieja contraposición entre la dignidad de la inteligencia y la vulgaridad de la fuerza, por la división del trabajo entre los hombres libres y los esclavos. Los dos primeros capítulos estudian el concepto de tecnología y las propiedades de la tecnología digital. Sigue su itinerario con una reflexión acerca del estatuto que le cabe a la verdad en el mundo de las informaciones reproducidas. Bajo el epígrafe de «Ciberfilosofía» analiza cuidadosamente la discusión acerca de qué significa propiamente pensar. Y cierra el libro un estudio sobre la irrealidad de la sociedad del espectáculo.

El autor define su libro como el intento de pensar los problemas filosóficos que plantean las tecnologías de la información y, a partir de ahí, en la imagen de nosotros mismos que se configura como consecuencia de la asunción de categorías propias del mundo digital y, por tanto, en el porvenir que se reserva a la razón como guía de la vida humana. Son reflexiones que están presididas por el principio de que la tecnología, frecuentemente reducida a lo meramente instrumental, supone un modo de saber. De ahí que todo lo que tenga que ver con su desarrollo, su implantación y su uso deba estudiarse como una opción en la que se pone en juego la condición política y moral de la sociedad en que vivimos (pág. 65).

El principal mérito de este libro consiste en haber suministrado argumentos tanto contra la beatería tecnológica como contra la tecnofobia. Y es que hay un exceso de confianza en la ciencia y en la técnica tanto en quienes esperan de ellas la solución de todos los problemas como en quienes les atribuyen la responsabilidad de todas las desgracias, aun de las hipotéticas. La vida no es fácilmente maleable, no se adapta tan bien a la técnica como desean sus entusiastas y temen sus detractores. Existen muchos límites y obstáculos para la aplicación de la ciencia a la realidad, algunos superables y otros que afortunadamente no parecen condenados a desaparecer. De hecho, el crecimiento y la expansión de la ciencia no están necesariamente acompañados de una reducción de la incertidumbre, del riesgo y la imprevisibilidad.

Con la sociedad del conocimiento estamos en una situación en la que ya no ocurre que unos pocos actores controlan casi todo, sino más bien que muchos controlan más bien poco. Ese saber es más disponible para todos, por lo que se reduce la capacidad de las instancias tradicionales de control para imponer su disciplina. Las capacidades de influir, ejercer resistencia y hacerse valer han aumentado de manera más que proporcional en el individuo y en los diversos grupos que configuran la sociedad civil. Al descubrir estas posibilidades se abren también nuevas formas de ejercer la libertad y pierde fuerza la pesadilla de una sutil manipulación. Con el progreso de la ciencia ha de disminuir la fe en ella: el asombro dura poco, lo que tarda en desvanecerse el fantasma que pensamos habita en la máquina hasta que conocemos su funcionamiento. Saber es saber lo precario que es el saber, lo disperso que está, su fácil acceso, su vulnerabilidad a la crítica, su debilidad para combatir la tozudez del sentido común y las costumbres inveteradas, en suma: que la vida es poco gobernable y que la última garantía de la libertad personal es la pereza de las cosas a ser manejadas.

Ficha técnica

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Recordamos a nuestros suscriptores que, con ocasión del regreso al papel de Revista de Libros, el día 10 de diciembre, a las 19.00h., en la Fundación Ramón Areces, la escritora Elvira Navarro, el periodista cultural Jesús García Calero y el filósofo Javier Moscoso dialogarán sobre cómo se transforman los géneros literarios y cambian los lectores; sobre cómo, en nuestros tiempos, las ficciones conviven con realidades, ya sea en la historia o en la literatura, o cómo el formato, ya sea digital o material, determina nuestra relación con los libros y sus críticos.

El mundo del libro, ese maravilloso invento que nos acompaña desde hace milenios, sufre en la actualidad transformaciones en su diseño, en su público y en sus propósitos. Así que, mientras aprendemos a leer en diagonal en los formatos digitales, seguimos pasando páginas, cuestionando premios y jurados, formando comunidades y asociaciones, y anunciando una y otra vez la muerte del papel que, afortunadamente, nunca llega a producirse.

Elvira Navarro es escritora de fama internacional. Su última obra publicada es La sangre está cayendo al patio.

Jesús García Calero es periodista, director de ABC Cultural.

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