Libros en la calle
Por motivos nada líricos, la primavera y el libro se llevan bien. A la gente le gusta ver los libros en la calle, algo que sólo suele ser posible con buen tiempo. Se organizan ferias por doquier y el público se pasea entre las casetas hojeando las novedades que se han ido aventando en los últimos meses, sobre todo si los autores son mediáticos y salen por la tele. Los editores sacan lo mejor de cada casa, y los suplementos literarios se hacen eco de la floración libresca estacional. Las razones de esa preferencia por el libro al aire libre habría que buscarlas, más que en una expansión del ánimo provocada por el despertar de los sentidos tras el largo







