Pacto de sangre
A comienzos de los años ochenta, el triunfo de los veteranos era total y los maoístas centristas, con Hua Guofeng a la cabeza, habían perdido definitivamente la partida. Aunque Deng Xiaoping mostraba escaso interés por la acumulación de títulos grandilocuentes, todo el poder era suyo con la ayuda de dos firmes seguidores: Hu Yaobang y Zhao Ziyang. En alguna ocasión Deng se refirió a ellos como «mis dos manos».









