Histrión

Un gran futuro a mis espaldas

VITTORIO GASSMAN

Acantilado, Barcelona

Una de las posibles gracias –tiene muchas más, desde luego-de Vittorio Gassman es la de ser un gran histrión. También cuando coge –mejor dicho cogía, pero es que resulta difícil leer sus memorias Un gran futuro a mis espaldas e imaginarlo desaparecido para siempre– la pluma. La de memorialista, poeta, teórico del teatro y por ahí seguido. Un gran histrión o un honestísimo fingidor y la alusión a Pessoa aquí encaja perfectamente porque empezando por el título del libro –cabalmente traducido por Celia Filipetto, quien se maneja muy bien en italiano y en español– todo resulta en él exageración, paradoja, temperamento sobreactuado, pedantería y vanidad. Es decir, cualidades o peculiaridades que podrían valer para intentar definir el histrionismo de un actor –en primer lugar– que permanecerá entre nosotros por dos o tres películas (de las más de cien que rodó, muchas absolutamente prescindibles, se salvan La escapada, Arroz amargo y poco más), pero sobre todo por su talento de intérprete teatral. Y en este apartado son valiosísimas sus memorias, en las que Gassman glosa sus subidas a los escenarios, asimismo aquellas intervenciones suyas como activista, dinamizador, padre de grupos e iniciativas dramáticas que no hicieron sino poner en pie la leyenda que lo acompaña y que por las características del género deberá basarse en testimonios orales de quien tuvo la suerte de verlo en directo, pues las grabaciones, en vídeo o magnetofónicas, nunca harán la justicia debida a tan gran actor. Queda, por otra parte, el escritor que en Un gran futuro a mis espaldas despliega sus habilidades. Conceptuales y técnicas. En cuanto a lo primero, dígase ya que Un gran futuro a mis espaldas le ahorra al lector, de entrada, todos esos prolegómenos tan tediosos en que muchos memorialistas se muestran encantados de disponer de troncos familiares bien frondosos. Tanto que no se los ahorran al sufrido lector. Vittorio Gassman, sí, y eso que salimos ganando. Lo que no quita que aparezcan los antecedentes inmediatos, padres, hijos y mujeres, que fueron unas cuantas, en un retablo variopinto tirando a melodramático, pues hay que agradecer a este autoractor que no se nos ponga estupendo. Luego está que en su entrega –pero no tanto pues aquí hay un sabio distanciamiento– autobiográfica Gassman aporta la brillante contextualización de un tiempo que nunca podrá volver, pues los dioses de Hollywood, y Vittorio también lo fue incluso en su condición de consorte (de la diosa Shelley Winters), ya no son tan humanos –ahora priva la virtualidad– como lo eran en los sesenta y en los setenta, que es cuando Gassman impuso su talento. A propósito de Winters surgen algunas de la mejores páginas del libro, cuando Gassman matiza las palabras de la que fuera su esposa y madre de una de sus hijas. Y es que Shelley Winters se ocupó, ajustando cuentas, del genovés en su autobiografía. Innecesario decir cómo suena a sincero (aunque de sinceridad histriónica un sujeto que confiesa en Un gran futuro a mis espaldas su tendencia compulsiva a la bebida, protagonista esta de gran parte de sus años, no tan perdidos como pudiera hacernos creer Gassman en acto de histriónica coquetería. Y por eso resulta sincero el acto protagonizado por Shelley y Vittorio, con matices shakespearianos incluidos. Referido a la técnica escritora, digamos que Gassman hace lo imposible porque su libro sea un muestrario de géneros y actitudes. De géneros, porque en él conviven el teatro, la narración, el espíritu ensayístico y la poesía, de modo que el lector viaja en ameno carrusel, de un lado para otro, admirado de la ductilidad camaleónica del genovés. De actitudes, porque semejante ductilidad va pareja a los estados anímicos de Vittorio Gassman: un actor poliédrico, un escritor de múltiples espacios que –a tenor de este libro– se tomaba la literatura muy en serio, pero no tanto como para abordarla desde una dimensión imposible. La suya, tan exacta.

Ficha técnica

3 '
0

Compartir

También de interés.

Lo que pasa cuando no pasa nada

Recordamos a nuestros suscriptores que, con ocasión del regreso al papel de Revista de Libros, el día 10 de diciembre, a las 19.00h., en la Fundación Ramón Areces, la escritora Elvira Navarro, el periodista cultural Jesús García Calero y el filósofo Javier Moscoso dialogarán sobre cómo se transforman los géneros literarios y cambian los lectores; sobre cómo, en nuestros tiempos, las ficciones conviven con realidades, ya sea en la historia o en la literatura, o cómo el formato, ya sea digital o material, determina nuestra relación con los libros y sus críticos.

El mundo del libro, ese maravilloso invento que nos acompaña desde hace milenios, sufre en la actualidad transformaciones en su diseño, en su público y en sus propósitos. Así que, mientras aprendemos a leer en diagonal en los formatos digitales, seguimos pasando páginas, cuestionando premios y jurados, formando comunidades y asociaciones, y anunciando una y otra vez la muerte del papel que, afortunadamente, nunca llega a producirse.

Elvira Navarro es escritora de fama internacional. Su última obra publicada es La sangre está cayendo al patio.

Jesús García Calero es periodista, director de ABC Cultural.

Javier Moscoso, profesor de investigación del CSIC, es director de Revista de Libros.

Premio a la mejor contribución, reseña o ensayo, para menores de 35 años.

Con objeto de fomentar y poner en valor la escritura y la lectura crítica entre jóvenes talentos, y con la colaboración de la Fundació Banc Sabadell, Revista de Libros convoca el premio «Nuevas voces» destinado a reconocer reseñas y breves ensayos publicados en nuestras páginas. El premio, de carácter anual, tendrá una dotación económica de 1.000 euros, que se entregarán en un acto institucional en octubre de este año.