Este título recuerda intencionadamente las Reflexiones sobre la cuestión judía (1946) de Jean-Paul Sartre. Eribon quiere romper el silencio, alumbrar, una vez más, la identidad alterna de otra minoría sobre la que, también, se endosan los valores más execrables y las más negativas fobias. De forma semejante a la intentada por Sartre, vuelve a darse una exhortación a no ocultarse más y a hacerse visible; repite la llamada a una restitución de los derechos cívicos de una comunidad perseguida. Pero este acto de reconocimiento no es, ahora, sólo sartriano. Aquí, a la reparación de los daños acuden muchas voces muy diversas. Eribon ha destacado por sus biografías y excelentes entrevistas de Foucault, Dumézil y Lévi-Strauss. Ha afrontado un compromiso con