Ya solo con el título, Hemoglobina (Roca Editorial, 2025) nos sitúa en el centro de la materia de la que está hecha la vida: la hemoglobina, esa proteína que vive en los glóbulos rojos y que es fundamental para la existencia porque se encarga de transportar el oxígeno por nuestra sangre. Junto a las muchas referencias provenientes del campo semántico biomédico —de hecho, varios de los personajes pertenecen a dicho gremio —, en este libro, lo sanguíneo también tiene un sentido simbólico. Al referirnos a la sustancia emocional que une a las personas, es decir, en su significado figurado, la sangre se vuelve tan vital como el oxígeno. En sintonía con esta dualidad semántica de lo sanguíneo, el escepticismo y la duda científica de Celia, la protagonista, que es genetista, se mantienen en tensión a lo largo de toda la novela frente a sentimientos y situaciones que no tienen una explicación clara.






