Ensayos RdL
La primera Bienal
Desde hace algunos años los lectores interesados pueden acceder a un conocimiento del arte y la cultura artística de la posguerra más objetivo que el disponible al acabar el franquismo y en los comienzos de la pasada década. Ello es así gracias al incremento de las publicaciones, ya sean artículos de revistas especializadas, catálogos de exposiciones o libros, estudios generales y, sobre todo, monografías de artistas. Pero faltaba un estudio detallado de uno de los principales acontecimientos de aquella época. Nos referimos a la primera Bienal Hispanoamericana de Arte, de 1951, tema central del libro de Miguel Cabañas, basado en su tesis doctoral. El punto de partida del autor es que el origen del certamen fue el resultado de la
Bajo la figura del señor Agilulfo
Aunque De la mente y otras materias, el último libro traducido del autor de Los lenguajes del arte, no presenta cambios teóricos importantes respecto de Maneras de hacer mundos, Nelson Goodman discute en él, de manera bastante exhaustiva, los puntos más conflictivos de su filosofía. Goodman, creador de una original teoría filosófica, se considera a sí mismo un relativista radical y defiende que nuestras representaciones del mundo son relativas, pero no a algún marco común o una realidad subsistente. Por el contrario, el mundo es el producto de nuestras representaciones, de distintos modos de conocimiento, clases de discurso y actividades sociales. No existe una descripción previa y neutra de la realidad –por ejemplo, la perceptiva–, a la cual otras más
La generosidad de la divulgación
Divulgar no es un arte menor. Exige un suficiente saber y una gran voluntad de comunicación, y aun así, no alcanzan ambos atributos para un buen divulgar. Posiblemente el secreto –y arriesgo mi propia gramática de receptora– estriba en la generosidad de quien, de quienes, están por la labor. Este es el caso de Salud, dinero y amor.Cómo viven las mujeres españolas dehoy. El título ya propone la pista divulgativa al retomar los tres valores, «las tres cosas que hay en la vida…», que nuestra cultura latina ha propuesto como paradigmas de la felicidad. Cuestionadas o no, lo cierto es que esas tres cosas hace mucho tiempo que nos articulan –a todos– los proyectos y los obstáculos de nuestra vida.
La ficción de un absoluto
Notas para una ficción suprema de Wallace Stevens vio la luz por primera vez en una pequeña edición en el año 1942. Posteriormente estos poemas fueron colocados al final de su libro Transports to Summer publicado pocos años después, en el 1947. En su poema «A High-Toned Old Christian Woman», incluido en su primer libro, Harmonium, el poeta norteamericano decía en un verso que «La poesía es la ficción suprema, señora». Pero esta ficción suprema no la llegó a definir jamás, ya que esa indefinición era el valor que le daba a la poesía a diferencia de la filosofía que trataba de sistematizar el pensamiento. Poesía es lo que más próximo está a la verdad única, reconstruye las palabras del
Lector, mi semejante, mi hermano
Desde hace un par de décadas, a medida que el campo de estudio de los historiadores se ampliaba de manera vertiginosa, la investigación acerca del pasado de la lectura adquiría definitiva carta de naturaleza. Como afirma Robert Darnton en un estupendo artículo«Historia de la lectura», recogido en Formas de hacer historia, editado por Peter Burke, Madrid, Alianza Editorial, 1993. Para hacerse una somera idea de algunos de los diferentes tratamientos que admite el estudio histórico de la lectura, ver también Guglielmo Cavallo, Libros, editores y público en el Mundo Antiguo (Alianza Editorial, Madrid, 1995), Roger Chartier, Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna (Alianza Editorial, Madrid, 1993), y la compilación de Armando Petrucci, Libros, editores y público en la