Zibaldone

Días imaginarios

JOSÉ MARÍA MERINO

Muchos escritores, no sólo Boccaccio o Leopardi, han ido haciendo acopio de notas, allegando ideas, sueños, intuiciones, breves reflexiones que, al hilo del trabajo cotidiano, terminan por conformar, con el tiempo, un cuaderno de apuntes dispersos, un zibaldone, pequeño florilegio de facecias de varia invención, una selva de especies raras y curiosas, tan del gusto de los viri docti et faceti de nuestro Renacimiento.

En este caso, el empeño de José María Merino es análogo y diferente a un tiempo, pues no se advierte una mera labor de acarreo de notas sueltas, sino que el diseño artístico, a través del paso de las estaciones, pretende dotar de sentido a un material heterogéneo y, a la vez, coherente: diríase que estos Días imaginarios acrisola, en píldoras, todo el imaginario estético del narrador, un recorrido somero, sintetizado, por sus temas predilectos: la metaliteratura, el doble, los mundos paralelos, el viajero perdido, la ciencia ficción un punto irónica, tomada siempre con forma oblicua, moral, de mirada sobre la condición humana (como en la magnífica parábola Artrópodosy hadanes, con la que cierra sus 50 cuentos y una fábula, seguramente la mejor, en este género, de la literatura española), las paradojas espaciotemporales, el mundo como sucesión infinita de cajas chinas o fractales, las relaciones, no siempre ajustadas a derecho, entre el sueño y la vigilia.

Esta libreta de cabos sueltos es, también, un lugar ideal para los homenajes a sus maestros en el género de la narrativa fantástica: Hoffmann, a quien ya dedicara Merino explícitamente uno de sus mejores libros recientes, Cuatro nocturnos, Cervantes, Andersen, Borges, Kafka, Monterroso, Las Mil y una noches, cuya noche 2.002, aquí imaginada, de terrible y cíclica actualidad, corrobora una vez más la teoría de Borges sobre el carácter no finito del libro de cuentos por antonomasia de la literatura universal.

Y es, por último, el lugar de la reflexión sobre el propio quehacer literario; en varias ocasiones, esta tarea didáctica se la cede Merino a su alter ego, el ínclito profesor Souto, en forma de pequeños ensayos en los que el escritor constata una vez más el carácter esencialmente narrativo del ser humano; vale decir, por encima de su condición de homo loquens, signans,ridens, o animal político, en el ser humano se verifica un espacio simbólico, un anhelo que apela a los miedos y las sombras más íntimas, más allá de las condiciones sociales justamente satisfechas, un territorio común en forma de mitos, leyendas o cosmogonías que «nos han permitido leer la realidad externa e interior para poder asumirla». Porque la literatura tiene el poder de filtrarse por las zonas más oscuras y elusivas del inconsciente y dar forma a la materia de los sueños con la misma dignidad con que otras disciplinas organizan los elementos de la vigilia.

En definitiva, estos Días imaginarios son un descansadero significativo, lúdico, en la tarea del escritor, quien ha dedicado un tiempo, el tiempo, a ordenar papeles de su officina poetica y compartirlos con el lector. Un libro «menor» de uno de nuestros mejores narradores.

En ese sentido, podría ser una excelente tarjeta de visita para los que se acercan por primera vez a la prosa precisa y ponderada de José María Merino, atento desde la actualidad para advertir, y anotar en su libreta, el sesgo inusitado, perturbador, simbólico de las cosas que pasan por la calle, no para que «acontezcan en la rúa», como se burlaba el poeta de los malos y retóricos escribidores, sino para que ese cúmulo de pequeñas anécdotas extraídas de las noticias cotidianas o esas reflexiones sobre las festividades religiosas más arraigadas de nuestra cultura resplandezcan con otra luz, onírica en unos casos, mítica en otros, y adquiera su verdadero significado universal.

Véase, como muestra, el relato titulado El hermano mayor, uno de los mejores del conjunto, en donde la irracionalidad de la guerra en la ex Yugoslavia adquiere su verdadera dimensión de infierno cuando el azar de la muerte se convierte en una ley implacable y absurda que impide cualquier acción caritativa, un mínimo acto de amor y calidez en medio del sinsentido.

Un libro, acaso, más para releer a saltos, como un poemario al que se visita una y otra vez en busca de nuevas iluminaciones, que para leer de una sentada. Los admiradores de la obra de Merino reconocerán en él su estilo cuidadoso, sus reflexiones más sistemáticas, y también, quizá lo más interesante, los anhelos y las íntimas pulsiones «irracionales» del escritor que aparecen aquí y allí en forma de brochazo sobre la actualidad, de relato hiperbreve o manuscrito hallado en el bolsillo.

Quizá alguno de estos paseos raros y curiosos por la floresta, por el jardín de varia invención, son la tronera por la que, un día, se colarán los geniecillos de su estro en forma de cuentos y novelas que vuelvan a arrastrarnos a las orillas oscuras, los centros del aire y esos mares interiores de la imaginación que, aquí, se han reconvertido, modestamente, en hojas de un calendario.

Ficha técnica

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Recordamos a nuestros suscriptores que, con ocasión del regreso al papel de Revista de Libros, el día 10 de diciembre, a las 19.00h., en la Fundación Ramón Areces, la escritora Elvira Navarro, el periodista cultural Jesús García Calero y el filósofo Javier Moscoso dialogarán sobre cómo se transforman los géneros literarios y cambian los lectores; sobre cómo, en nuestros tiempos, las ficciones conviven con realidades, ya sea en la historia o en la literatura, o cómo el formato, ya sea digital o material, determina nuestra relación con los libros y sus críticos.

El mundo del libro, ese maravilloso invento que nos acompaña desde hace milenios, sufre en la actualidad transformaciones en su diseño, en su público y en sus propósitos. Así que, mientras aprendemos a leer en diagonal en los formatos digitales, seguimos pasando páginas, cuestionando premios y jurados, formando comunidades y asociaciones, y anunciando una y otra vez la muerte del papel que, afortunadamente, nunca llega a producirse.

Elvira Navarro es escritora de fama internacional. Su última obra publicada es La sangre está cayendo al patio.

Jesús García Calero es periodista, director de ABC Cultural.

Javier Moscoso, profesor de investigación del CSIC, es director de Revista de Libros.

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Con objeto de fomentar y poner en valor la escritura y la lectura crítica entre jóvenes talentos, y con la colaboración de la Fundació Banc Sabadell, Revista de Libros convoca el premio «Nuevas voces» destinado a reconocer reseñas y breves ensayos publicados en nuestras páginas. El premio, de carácter anual, tendrá una dotación económica de 1.000 euros, que se entregarán en un acto institucional en octubre de este año.