ARTÍCULO

Edición crítica y traducción «crítica»

 

El refinamiento en la concepción y ejecución de lo que hoy se denomina «edición crítica» de un texto es una de las grandes conquistas de la filología moderna. Según la precisa definición de Fernando Lázaro Carreter, una edición crítica «trata de reconstruir un texto viciado en su transmisión, acercándolo en lo posible a lo que el autor consideró definitivo. Va acompañada de todas las informaciones necesarias sobre los materiales en que el editor ha basado su trabajo y sobre los criterios con que ha realizado su reconstrucción».
Parece evidente que la mera traducción española de un texto alemán, que es lo que se nos ofrece en estos dos volúmenes, no puede llamarse, en ningún sentido, una «edición crítica» de ese texto. Supongamos que un alemán traduce del español al alemán el Quijote y publica su traducción alemana. Jamás se le ocurriría decir que su traducción era una «edición crítica» del Quijote. Sin embargo, eso es lo que se repite una y otra vez (pp. 26, 29, 30, 31, etc.), en el prólogo al volumen I. Ello sólo puede deberse bien a ignorancia de lo que es una edición crítica, bien a una tergiversación interesada de ese concepto, basada en motivaciones no científicas.
Aclarado lo anterior, en lo que sigue se hará una recensión de la traducción como tal, comparándola con el texto alemán. La recensión se centra en el volumen I y a él se refieren por ello todas las indicaciones de páginas.

1. Traducciones erróneas. Como si ello no fuera lo normal y debido, en el prólogo de este volumen I se le promete explícitamente al lector (p. 29) una «traducción fiel» del texto alemán. Sobre esto puede adelantarse lo siguiente: los conocimientos de alemán del traductor se revelan muy deficientes, lo cual le lleva a perpetrar continuamente traducciones equivocadas, que dicen cosas distintas de las que dice Nietzsche. En otros casos es obvio que el traductor no sabe de qué está hablando el autor. He aquí algunos ejemplos de lo primero. Dice Nietzsche: «Sólo pocos de ustedes»; traduce el traductor (p. 61): «Sólo pocos de ellos». Dice Nietzsche: «La música no penetró en el diálogo»; traduce el traductor (p. 63): «La música no se ha de introducir violentamente en el diálogo». Dice Nietzsche: «Para una defensa de la democracia por parte del poder supremo»; traduce el traductor (p. 75): «Para proteger la democracia frente al poder supremo». Dice Nietzsche: «Para el juicio de nosotros, que somos unos epígonos»; traduce el traductor (p. 88): «Para el juicio que podamos hacernos más tarde». Dice Nietzsche: «Los juicios empalidecedores»; traduce el traductor (p. 89): «los juicios purgantes» (?). Dice Nietzsche: «Filosóficamente el suicidio no es refutable»; traduce el traductor (p. 94): «El suicidio no se ha de refutar filosóficamente». Dice Nietzsche: «La obra de arte propicia la embriaguez»; traduce el traductor (p. 96): «La obra de arte se enfrenta a la embriaguez». Dice Nietzsche: «Sólo en la medida en que los sentimientos pueden ser traducidos a pensamientos»; traduce el traductor (p. 98): «Sólo en la medida en que los sentimientos y los pensamientos pueden ser traducidos». Dice Nietzsche: «El genio tiene la fuerza de envolver el mundo en una nueva red de ilusiones»; traduce el traductor (p. 141): «El genio tiene la fuerza de colgarse a sus espaldas el mundo con una nueva red de ilusiones». Dice Nietzsche: «Entierro de soldados prusianos envueltos en la bandera negrorrojigualda»; traduce el traductor (p. 114): «Entierro de los prusianos en negro, rojo y oro» (?). Dice Nietzsche: «Cuando los niños nazcan con las sienes ya blancas» (es una cita literal de Hesíodo); traduce el traductor (p. 161): «Cuando los niños tienen mentes de ancianos». Dice Nietzsche: «te he sacrificado muchas ovejas negras –de lo cual se quejan las otras ovejas»; traduce el traductor (p. 325): «te he sacrificado muchas ovejas negras– ¿de qué se quejan las otras ovejas?». Dice Nietzsche: «Como alemán, Wagner es demasiado inmodesto»; traduce el traductor (p. 541): «Para el alemán Wagner es demasiado inmodesto». Dice Nietzsche: «El Zeus que mata»; traduce el traductor (p. 108): «El Zeus que muere». Son sólo unos pocos ejemplos. En otro lugar se publicará una lista casi interminable de traducciones erróneas de este volumen. He aquí ahora algunos ejemplos de lo segundo. Podría empezarse por un texto muy sencillo, el 4 [5], en el que Nietzsche cuenta brevemente sus idas y venidas en suelo francés durante la guerra franco-alemana de 1870, en la que participó como enfermero. Dice Nietzsche: «[Fuimos] hasta Luneville a altas horas de la noche»; traduce el traductor (p. 115): «Hasta Luneville noche profunda». Dice Nietzsche: «Perdido ayer un millón, hoy sólo 100.000 [marcos]». Nietzsche está hablando de los gastos de guerra alemanes. Pero el traductor decide matar alemanes a mansalva y traduce: «Ayer un millón, hoy sobre 100.000 bajas». Lo de «bajas» se lo inventa el traductor y le hace decir a Nietzsche el absurdo de que los alemanes sufrieron un millón de bajas en un solo día. Dice Nietzsche: «Hacia Ars sur Moselle»; traduce el traductor (p. 115): «Hacia Ars por el Mosela» (y le organiza así a Nietzsche un viaje fluvial). En poco más de diez líneas de texto alemán hay tres errores de traducción y, lo que es peor, de comprensión. Otros ejemplos de lo mismo. Dice Nietzsche: «Ctesias» (médico e historiador griego); traduce el traductor (p. 65): «Cestes» (?). Dice Nietzsche: «Protógenes» (pintor griego); traduce el traductor (p. 65): «Protogenia» (?). Dice Nietzsche: «Adrasto» (rey de Argos); traduce el traductor (p. 75): «Adrastea» (hija de un rey de Creta). Dice Nietzsche: «Tespis» (el iniciador de la tragedia griega); traduce el traductor: «Tespias» (antigua ciudad de Beocia). Dice Nietzsche: «Vestido»; traduce el traductor (p. 73): «Costumbres». (Aquí, como en otros casos, es evidente que el traductor no ha traducido directamente del alemán (Kostüm), sino de alguna traducción francesa o italiana que diría costume; pero el traductor «indirecto» parece no saber que en esos dos idiomas costume significa también «vestido» o «traje».) Dice Nietzsche: «Ambas literaturas son dialógicas» (dialogisch); traduce el traductor (p. 78): «Ambas literaturas son dialectales» (?). Tampoco aquí el traductor traduce del alemán, sino de la errónea traducción francesa (París, Gallimard, 1977), que dice (p. 179): «Les deux littératures sont dialectales»; el traductor no se ha preocupado de echar al menos una mirada al original alemán para saber que dialogisch no significa precisamente «dialectales».

2. Texto alemán corrupto. En el prólogo de este volumen I se asegura (p. 30) que la traducción se basa en el «texto [alemán] establecido por la edición Colli-Montinari». Es falso. Si se hubiera utilizado el texto alemán definitivamente establecido por esa edición, no se habrían cometido errores como los siguientes. Dice Nietzsche: «anatema»; traduce el traductor (p. 67): «dicho campesino». Dice Nietzsche: «la Grecia auténtica»; traduce el traductor (p. 86): «la Grecia primitiva». Dice Nietzsche: «embriaguez»; traduce el traductor (p. 88): «engaño». Dice Nietzsche: «máscara»; traduce el traductor (p. 102): «palabra». Dice Nietzsche: «son petrificadas»; traduce el traductor (p. 106): «son falseadas». Dice Nietzsche: «texto»; traduce el traductor (p. 118): «cadencia». Dice Nietzsche: «ola»; traduce el traductor (p. 136): «mundo». Dice Nietzsche: «idealidad»; traduce el traductor (p. 165): «realidad». Dice Nietzsche: «poeta»; traduce el traductor (p. 179): «músico». Dice Nietzsche: «todas las noches»; traduce el traductor (p. 180): «progresivo». Dice Nietzsche: «ideas propias»; traduce el traductor (p. 223): «ideas nobilísimas». Dice Nietzsche: «comprensión del mundo»; traduce el traductor (p. 241): «comprensión de sí mismo». Dice Nietzsche: «estatua»; traduce el traductor (p. 245): «naturaleza». Y éstos son una mínima parte de los posibles ejemplos.

3. Signos gráficos arbitrarios. Es bien conocida la destreza con que Nietzsche empleaba ciertos signos gráficos en su escritura, como, por ejemplo, las comillas y el subrayado. A veces le basta a Nietzsche con entrecomillar o subrayar una palabra para que esa palabra cambie de significado. De ahí la importancia de respetar esos signos. En el prólogo a este volumen I (p. 32) se le dice al lector (como si estuviera permitido hacer lo contrario) que en la traducción «se han conservado los subrayados» de Nietzsche. Es falso. Por un lado, el traductor (sin que se sepa por qué) elimina a su arbitrio subrayados de palabras subrayadas por Nietzsche. Algunos ejemplos. En 1 [7] Nietzsche subraya la palabra «decadencia»; el traductor (p. 63) elimina el subrayado. En 5 [80] Nietzsche subraya la palabra «voluntad»; el traductor (p. 131) elimina el subrayado. En 5 [108] Nietzsche subraya la expresión «el hombre trágico»; el traductor (p. 136) elimina el subrayado. En 7 [127] Nietzsche subraya un decisivo «nosotros»; el traductor (p. 179) elimina el subrayado. En 7 [172] Nietzsche subraya la palabra «contradicción»; el traductor (p. 189) elimina el subrayado. En 9 [76] Nietzsche subraya la expresión «la diosa Naturaleza»; el traductor (p. 249) elimina el subrayado. En 10 [1] Nietzsche subraya la palabra «genios»; el traductor (p. 270) elimina el subrayado. Por otro lado, el traductor subraya a su antojo palabras que Nietzsche nunca subrayó. Algunos ejemplos. En 2 [2] Nietzsche no subraya la frase «La religión cristiana como democracia ética»; el traductor (p. 85) sí la subraya. ¿Por qué? En 5 [102] Nietzsche no subraya la palabra «fuente»; el traductor (p. 135) sí la subraya. En 7 [124] Nietzsche no subraya la palabra «nudos»; el traductor (p. 173) sí la subraya. En 8 [17] Nietzsche no subraya la palabra «sinfonía»; el traductor (p. 202) sí la subraya. En 18 [2] Nietzsche no subraya la palabra «intelectual»; el traductor (p. 322) sí la subraya. ¿Para qué?
En su afán de corregir y «mejorar» los signos gráficos usados por Nietzsche, al traductor no le importa quitar las comillas a palabras entrecomilladas por Nietzsche. Algunos ejemplos. En 3 [86] Nietzsche entrecomilla la expresión «El maestro»; el traductor (p. 110) elimina las comillas. En 5 [71] Nietzsche entrecomilla la palabra «Kant»; el traductor (p. 113) elimina las comillas. En 7 [125] Nietzsche entrecomilla la palabra «desorden»; el traductor elimina las comillas. En 7 [127] Nietzsche entrecomilla el adjetivo «real»; el traductor (p. 180) elimina las comillas. En 8 [9] Nietzsche entrecomilla la expresión «El Estado griego»; el traductor (p. 199) elimina las comillas.
Ni tampoco tiene reparo el traductor en entrecomillar palabras que Nietzsche nunca entrecomilló. Algunos ejemplos. En 7 [140] Nietzsche no entrecomilla la expresión «los dos poetas»; el traductor (p. 182) sí la entrecomilla. ¿Por qué? En 8 [22] Nietzsche no entrecomilla la palabra «poeta»; el traductor (p. 203) sí la entrecomilla. (En este caso, además, el traductor se come la mitad de la frase escrita por Nietzsche, la cual dice: «De nuevo es posible el poeta»; el traductor jibariza la frase y la reduce a: «El “poeta”».) En 9 [92] Nietzsche no entrecomilla la palabra «símbolos»; el traductor (p. 253) sí la entrecomilla. ¿Para qué?

4. Problemas con el griego. Nietzsche, que fue catedrático de griego en la Universidad de Basilea, utiliza a veces en estos fragmentos póstumos algunas palabras o expresiones griegas, que él, como buen helenista, escribe siempre correctísimamente. Ya por ello resulta bastante irritante que, en esta traducción, una y otra vez (pp. 63, 75, 76, 100, 101, 104, 106, 108, 109, 110, 116, 120, 123, 140, 148, 156, 157, 192, 219, 220, 295, 303, 320, 334, 415, 427, 431, 447, 533) aparezcan mal escritas o mal acentuadas las palabras griegas.
Con independencia de esa mala costumbre, en ocasiones el traductor se anima a dar una traducción española suya de las palabras griegas empleadas por Nietzsche pero, como tampoco sabe griego, dice cosas tan curiosas como las siguientes: en 9 [32] emplea Nietzsche «Sophrosyne» como transcripción alemana de la correspondiente palabra griega, la cual, como es sabido, significa «templanza», «moderación». El traductor deja la palabra alemana tal cual, pero añade una nota propia (la 14 de la p. 237) que dice textualmente: «Transcripción de la palabra griega que significa “justicia”». ¿Desde cuándo σωφροσύνη significa “justicia”? En 7 [31] Nietzsche utiliza la conocida expresión λάθε βιώσας, que, como también es bien sabido, significa «vive oculto». El traductor añade por su cuenta una nota (la 19 de la p. 153) y traduce: «Fuerza oculta» (?). En 8 [87] aduce Nietzsche otra conocida expresión griega, μηδὲν ἅγαν, cuyo significado es: «nada en demasía». El traductor añade su nota (la 26 de la p. 219) y traduce: «No hacer nada» (?). En ese mismo 8 [87] Nietzsche cita otra expresión griega: ἐγγύη, παρὰ δ’ἄτα, que literalmente significa «garantía, desgracia cercana», es decir: «Como salgas garante de alguien, pronto vas a sufrir una desgracia». El traductor, en cambio, traduce (nota 26 de pág. 219): «Garantía frente a la desgracia». Todo esto resulta extraño. El lector de esta recensión tiene derecho, sin embargo, a conocer la razón de estas extravagantes «traducciones» del griego. El traductor, que, como se ha dicho, tampoco sabe griego, ha ido a rebuscar su sabiduría en una vieja traducción francesa de estos fragmentos póstumos (la de Gallimard, de 1977), famosa por los innumerables errores de sus notas. Y allí ha encontrado que el traductor francés traduce erróneamente (p. 559 de esa edición francesa) la última expresión griega aquí citada por «garantie contre le malheur» y la ha traducido tal cual. También ha encontrado allí, en esa misma página francesa, que el traductor francés traduce absurdamente μηδὲν ἄγαν por «ne rien faire» y, creyendo que era una traducción correcta, la ha vertido así al español, «no hacer nada». Por casualidad, el traductor francés traduce bien (p. 555 de esa edición francesa) la expresión λάθε βιώσας por «vis caché». En este caso el problema es que nuestro traductor tampoco sabe bien francés y no ha entendido la palabra francesa vis (aquí, segunda personal del singular del imperativo del verbo francés vivre, «vivir»). Ha elucubrado que en francés vis significa «fuerza» y así ha traducido: «fuerza oculta».
Si se tiene en cuenta que una traducción como ésta está destinada principalmente a las bibliotecas universitarias, cabe imaginar el daño que estas pifias del traductor pueden causar en los jóvenes universitarios.

5. El maravilloso mundo de las notas. En diversos lugares del prólogo a este volumen I (pp. 27, 29, 30, etc.) se nos prometen maravillas en las notas. En ellas estarán las variantes, el aparato crítico, la contextualización, etc. Se trata, por decirlo suavemente, de una mentira piadosa. Ni hay el menor aparato crítico en ninguna nota, ni hay tampoco ninguna variante. La verdad es que la redacción del prólogo es confusa. En un lugar (p. 30) se dice que «se indican» las variantes, y en otro lugar (p. 31) se dice que «se las excluye». A la «exclusión» se la denomina una «técnica». Es decir, se nos ofrece la maravilla de una presunta «edición crítica» de la que «se excluyen» las variantes.
También se afirma que todo esto se realiza «con criterios propios» (pp. 26 y 30). La verdad es que las brevísimas notas que pululan por la parte inferior de las páginas del libro no ofrecen ninguna aportación del traductor (excepto en dos sorprendentes casos) y están tomadas –mal tomadas– de la edición alemana y de alguna otra traducción francesa o italiana viciada. En sí, eso no estaría mal si al menos el traductor se hubiera tomado la molestia de revisar y comprobar las notas que copia y no hubiera actuado con «criterios propios». Por ejemplo, en su nota a 9 [114] la edición alemana, aclarando una alusión de Nietzsche a Dante, pone una nota correcta e identifica la fuente: «Divina Commedia: Inf., V, 73-142». Salvo el traductor, todo el mundo sabe que ese modo de citar quiere decir los versos 73-142 del canto V del Infierno. El traductor ha debido de pensar que estos alemanes son en realidad poco rigurosos y se olvidan de la paginación y que por ello hay que corregirlos. Y así él transforma la correcta nota alemana en esta otra nota suya (nota 50, p. 259): «Dante, Divina comedia, Infierno, V, pp. 73-142». Es decir, el traductor cita las presuntas páginas 73-142 del presunto tomo V del Infierno (¿de qué edición?).
Esto de trasformar versos griegos, latinos o italianos en páginas parece ser una manía de nuestro traductor. Es sabido que la mayoría de los autores grecolatinos no se citan por páginas, sino básicamente por versos (en el caso de la poesía) o por parágrafos y líneas (en el caso de la prosa). Pero en las notas del traductor de este volumen I tenemos maravillas como las siguientes: nota 9 de la página 78: «Las Bacantes, vs. pp. 202-203» (en vez de los versos 202-203). O la nota 3 de la página 89: «Diógenes Laercio, I, pp. 27-33» (en vez de los parágrafos 27-33). O la nota 5 de la página 148: «Cátulo, Carmina, 90, pp. 3-4» (en vez de los versos 3-4), donde nuestro traductor, por si esto fuera poco, confunde al poeta Cayo Valerio Catulo con Quinto Lutecio Cátulo, autor de epigramas eróticos. O la nota 36 de página 163: «De rerum natura, V, pp. 1169-1182» (en vez de los versos 1169-1182). O la nota 47 de la página 170: «Tácito, Germania, pp. 18-20» (en lugar de los parágrafos 18-20). O la nota 12 de la página 317: «Tucídides, I, pp. 90-93 y 135-138» (en vez de los parágrafos 90-93 y 135-138). O la nota 18 de la página 333: «Esquilo, Agamenón, pp. 208-316» (en vez de los versos 208-316). La extraña nota 5 de la página 326 de nuestro traductor dice: «Platón, Banquete, XXV» (?). El traductor comete este error porque copia un error incluido en una traducción francesa de los escritos póstumos (Gallimard, II, 1, 1990), p. 516, que dice, equivocadamente, eso mismo: «Banquet, XXV». En 29 [178] cita Nietzsche una bien conocida frase de la Política de Aristóteles (1262b 22 y ss.). El traductor, en cambio, dice en «su» nota 33 de la página 507: «Aristóteles, Topica, 117b, 18-20». En vano buscará el lector en ese lugar de Topica la frase citada por Nietz¬sche. Ante mi perplejidad, un profesor valenciano estudioso de Nietzsche y conocedor de interioridades de esta traducción me ha aclarado el enigma. El «error» de la nota de nuestro traductor se debe a que ha copiado a ciegas una nota errónea de una traducción italiana (Friedrich Nietzsche, Frammenti postumi 1869-1874, vol. III, tomo III, parte II, Adelphi, 1992, p. 586). No quiero ser injusto con el traductor y he de decir (ya aludí antes a ello) que él aporta dos únicas novedades, que sí son completamente de su propiedad. En su nota 7 de la página 203 el traductor nos informa del sorprendente hecho de que Nietzsche regaló a Wagner «un cuadro» [sic] de Durero. Y en su nota 11 de la página 433 nos informa de la existencia de una no menos sorprendente «Correspondencia Goethe-Eckerman» [sic], cosa que repite en la nota 11 de la página 481, para que no queden dudas. Y además cita páginas y todo. Unas notas como éstas son una afrenta a la universidad española, un desprecio de la juventud estudiantil y un fraude al editor.

6. Edición no íntegra. En el prólogo de este volumen I se repite mucho (pp. 26, 29, 31, 32, etc.) que esta traducción de los póstumos tiene «completitud» [sic] e «integridad». Sobre esto basta con decir lo siguiente: en este volumen I faltan cien páginas de texto alemán, a saber, los Nachträge, que se encuentran en las páginas 109-203 de KGW, III 5/1.
Había olvidado decir el nombre del traductor: se llama Luis Enrique de Santiago Guervós y es, desde hace veinte años, profesor titular de Filosofía en la Universidad de Málaga.

7. ¿Antisemitismo? Por falta de espacio no se hace también aquí una recensión del otro volumen publicado hasta ahora de esta traducción, el IV. Pero una breve ojeada descubre ya algunas cosas alarmantes. En 10 [20] emplea Nietzsche, refiriéndose a sus críticos, la expresión «Hunde-Zudringlichkeit» («impertinencia perruna»); el traductor, en cambio, traduce (p. 304): «impertinencia judía» (!). En 10 [196] Nietzsche recomienda a los pesimistas que lean los periódicos y piensen en «la batalla de Sedan» («die Schlacht von Sedan»); el traductor, en cambio, traduce (p. 364): «los judíos malos» (!). Resulta aterrador que en el año 2006 un traductor español siga utilizando, en el primer caso, el texto que la antisemita hermana de Nietzsche publicó en sus viejas y desacreditadas ediciones, texto que se reproduce también en ediciones modernas no corregidas; la hermana de Nietzsche transformó la expresión «Hunde-Zudringlichkeit» (que es la que figura en el manuscrito de Nietzsche) en la expresión «Juden-Zudringlichkeit», que falsifica evidentemente lo que Nietzsche escribió. En el segundo caso quien leyó mal la expresión «die Schlacht von Sedan» (que es lo que figura en el manuscrito de Nietzsche) y publicó «die Schlecht-Juden» no fue la hermana de Nietzsche, sino otro editor. El texto alemán definitivamente constituido de la edición Colli-Montinari ofrece la lectura correcta. El traductor puede encontrarla en KGW, IX 6.
El resumen es fácil de hacer: el traductor es incompetente en filología, malo en sus notas y pésimo en sus traducciones. Esta traducción no sólo es inútil para cualquier lectura o estudio de Nietzsche, sino nociva para toda investigación sobre él. Y eso por no mencionar el horroroso español que el traductor escribe. Resulta inconcebible a estas alturas que se pretenda engañar al lector con una mercancía tan averiada. Esta traducción está muerta ya al nacer y no cabe arreglarla corrigiendo «algunos errores» en una nueva edición, sino que hay que rehacerla de cabo a rabo. Indudablemente se ha abusado de la buena fe de la editorial Tecnos.

01/11/2008

 
COMENTARIOS

Ana Ruiz 17/07/15 01:12
Tanto monta monta tanto...tengo varias traducciones de distintos autores y a Nietzsche se le entiende de maravilla...siempre que se tenga la vista clara..lo deans es "marketing" u opiniones, Nietzsche es tan Rico en matices que se le entiende al derecho y al revés

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