La herencia viva de los clásicos. Tradiciones, aventuras e innovaciones
Mary Beard
Barcelona, Crítica, 2013
232 pp. 21,90 €

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

Bajo un título mucho más ambicioso que el original inglés (que es Confronting the Classics), aquí se han recogido treinta y un ensayos recientes de Mary Beard, una de las clasicistas más leídas y reconocidas del mundo académico británico. No sólo por ser una catedrática del ramo en Cambridge, y autora de algunos excelentes libros, como Pompeya y El triunfo romano (traducidos en Crítica, 2008 y 2009) y The Parthenon (2002), sino también como autora de múltiples y extensas reseñas críticas de libros sobre el mundo antiguo en las más acreditadas revistas inglesas (The Times Literary Supplement, The London Review of Books y The New York Review of Books). De ellas proceden, en una gran parte, estos ensayos, que aquí están muy bien reunidos respondiendo al objetivo propuesto de destacar la actualidad y los problemas derivados de los estudios clásicos.

La edición inglesa apunta en portada que Mary Beard aporta «A provocative tour of what is happening now in Classics – learned, trenchant and witty», y, en efecto, estos enfoques críticos son doctos, sugestivos y no carentes de matices irónicos y humorísticos. Desde el primero, sobre las excavaciones de Arthur Evans en Cnosos, al último, sobre el perdurable prestigio y difusión de Astérix (uno de los más acertados), todos son ágiles, atractivos y de notoria actualidad (al comentar libros de los últimos años y discutir los enfoques con criterio personal y provocador).Ya se ocupe de Safo o del mito de Cleopatra, de Nerón o de Alejandro Magno (el ensayo con el que yo estoy más en desacuerdo), de «Pompeya para turistas» o de la influencia literaria de La rama dorada de James George Frazer, sus observaciones críticas son siempre agudas e invitan a repensar sus puntos de vista. No es nunca pedante, sino que escribe dirigiéndose a un público lector amplio, cumpliendo así ejemplarmente con las normas para reseñas que ella misma, como editora experta, sugiere en su último capítulo titulado «La revisión de los clásicos».

A propósito de esa «revisión» o «confrontación» con los clásicos, es importante subrayar algo que esta autora quiere dejar claro desde el comienzo. Advierte que nuestro trato o diálogo viene inscrito en una tradición, en la que la actualidad es una perspectiva más. «El estudio de las clásicas [es decir, de los clásicos] es el estudio de lo que ocurre entre la Antigüedad y nosotros mismos» (p. 25). En efecto, la relectura de los clásicos suscita un debate, no sólo con los antiguos textos, sino también con otros lectores anteriores, un debate con otros intérpretes, que debe servirnos para entenderlos mejor en nuestro contexto presente. «Revisar a los clásicos significa exactamente eso. Este libro también trata de cómo podemos utilizar o incluso poner en cuestión la tradición clásica, y por qué aún en el siglo XXI las clásicas plantean todavía muchos temas sobre los que discutir; en resumen, se trata de entender por qué es un asunto “sin zanjar”, no “acabado y enterrado”, o, tal y como dice mi subtítulo, por qué es una “aventura” y una “innovación” así como una “tradición” […] La palabra “debate” es la clave» (pp. 9-10). Notemos, de paso, que «revisar» traduce dos vocablos distintos ingleses de nuestro libro: confronting y reviewing.

También conviene comentar que el inglés «Classics» no equivale a nuestro adjetivo «Clásicas», sino mejor a «Estudios clásicos», y acaso tampoco exactamente. Así que Do Classics have a future? no es lo mismo que «¿Tienen futuro las clásicas?». Porque nosotros entendemos «clásicas» como referido a las lenguas (latín y griego), mientras que los estudios a los que se refiere el término inglés abarcan también la Historia Antigua. De hecho, aquí Beard trata sobre todo de hechos y figuras de Historia Antigua, y de la interpretación histórica de los mismos. La separación entre los estudios de Filología y de Historia está actualmente muy marcada (en todo el mundo, pero aún más en España que en Gran Bretaña), y resulta muy claro que la crisis actual de los estudios de latín y griego, es decir, la llamada Filología Clásica, es distinta de la de los de Historia Antigua. En el mundo británico, y aquí , Classics se refiere a estudios de conjunto sobre el mundo grecorromano, a sus hechos históricos, y menos a la enseñanza de las lenguas clásicas (así lo señala en las páginas 21-28 , citando la película The Browning Version). Su perspectiva no está referida tanto al estudio filológico, hoy casi agonizante, como a la pervivencia de los estudios de Historia o Arqueología (aun así, tratando de Tucídides y de Tácito, subraya que es necesario bien contar con buenas traducciones de sus difíciles textos y precisas expresiones, bien conocer el griego y el latín clásicos para entender a fondo lo que dicen).

Estos ensayos no tratan sólo de los grandes personajes históricos, más o menos controvertidos, sino también de antiguas costumbres y ambientes muy en contraste con las nuestras, y de los ecos de una frase de Esquilo en el funeral de Kennedy, o del gran libro de Frazer, o de por qué los romanos y galos de Astérix han conquistado infinitos lectores y una difusión asombrosa en toda Europa. Creo que demuestran el interés del legado antiguo y la admirable aportación de los estudios recientes que va reseñando. Si persiste el debate abierto en la lectura de los clásicos, eso se debe a que aún percibimos «la posibilidad de un viaje de exploración compartido muy maravilloso». Excelente libro, pues, por su fresco estilo, mirada penetrante y enfoques muy modernos, al tiempo que nos informa de libros de los últimos años (casi todos en inglés, como era de esperar). Sin duda, es un estímulo muy apreciable para acercarnos a los clásicos, para ese viaje con múltiples escenarios y fabulosos personajes «cuyas aventuras podemos compartir».

Es una lástima, por otro lado, que la traducción española del libro presente varios y sorprendentes errores. Valgan unos pocos ejemplos: crocuses no son «cocos» (p. 39), volume no es «verano» (p. 308), swineheard es más que «criado», of old no significa «de los ancianos» (p. 323), etcétera. Y mucho más grave es verter might is right por «querer es poder» (p. 57), lo que hace ininteligible el texto sobre Tucídides. Convendría revisar el texto para una próxima reedición.

Carlos García Gual es catedrático de Filología Griega en la Universidad Complutense. Sus últimos libros editados, o reeditados, son Las primeras novelas: desde las griegas y las latinas hasta la Edad Media (Madrid, Gredos, 2008), Prometeo. Mito y literatura (Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2009), Encuentros heroicos. Seis escenas griegas (Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2009), Mitos, viajes, héroes (Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2011), Enigmático Edipo. Mito y tragedia (Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2012) y La Antigüedad novelada y la ficción histórica: las novelas históricas sobre el mundo griego y romano (Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2013).

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

Últimas publicaciones

Últimos Libros