Del 11 al 17 de abril, la revista descansa por Semana Santa

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Comencemos con dos palabras sobre nuestra última entrada, antes de ofrecerles nuestra reflexión en torno al título de la de hoy. Nos emplazas, Sapientísimo, a nuestros lectores y a quien hoy subscribe, a manifestar nuestras preferencias por indexar precios y salarios a cuenta de inflación pasada, o con cargo a una más benigna tasa de inflación deseada y esperada. No sabría decir si esta elección es la versión dismal science de aquel ejemplar dilema «Si me das a elegir entre tú y la riqueza…» –ejemplar tanto en el original de los «volckerianos» 1980-81, por cierto, como en su más reciente encarnación–, pero quisiera precisar que en ambos casos, es decir, indexar por lo alto y subiendo, o indexar por lo bajo y bajando, estamos en presencia de expectativas que se autorrealizan. Pensamos, ¿no es así?, que como con la comida, que solo hay buena y mala, las expectativas que se autorrealizan son o buenas o malas. Y que la prueba está, como en el pastel, en el comérselo.

En otras palabras, indexar de una u otra forma es elegir entre el «y tú más» (¿o es el «y yo más»?), cuando nos dejamos llevar por la inercia y dictadura del pasado, o el «mañana será otro día», cuando apostamos por una solución que reparta suerte. No insistiremos, de momento, en este candente asunto, excepto para poner de manifiesto la importancia que los pactos sociales tienen a la hora de resolver un problema como el de las presiones inflacionarias, que, por sí solas, las herramientas de la disciplina económica saben solamente resolver a «volckerazos».

ooOoo

En una u otra faceta, nuestras entradas recientes vienen girando en torno a la invasión de Ucrania por el presidente Putin, una tragedia para este desdichado país que suma a la irreparable pérdida de vidas humanas y a la devastadora destrucción de los activos y recursos del país, 4,1 millones de refugiados a finales de marzo y 6,5 millones de personas desplazadas dentro de Ucrania a 18 de marzo pasado. Es decir, más de diez millones de refugiados y desplazados en el plazo de un mesVéase https://en.wikipedia.org/wiki/2022_Ukrainian_refugee_crisis#:~:text=Over%204.1%20million%20refugees%20have,in%20Ukraine%20by%2020%20March.. Como veremos a continuación, este es un aumento sin precedentes en los datos recientes de refugiados y desplazados en todo el mundo. La respuesta de los países europeos, y muy en especial Polonia, a la acogida de refugiados ha sido inmediata, inevitable y, posiblemente en buena medida, motivada por el impacto emocional causado por el estallido de una invasión no provocada en suelo europeo. El desmembramiento de la antigua Yugoslavia que siguió al fin de la Guerra Fría no sacudió la complacencia europea en su creencia de haber encontrado una forma pacífica de coexistir tras los horrores de la primera mitad del siglo XX, como lo ha hecho la Guerra de Putin. La respuesta que se está desarrollando ante nuestros ojos, en la dimensión de ayuda a refugiados y desplazados ucranianos, y la que se seguirá produciendo, no dudamos de ello, para ayudar a la reconstrucción de Ucrania en un momento que deseamos muy cercano, habrá de estar al nivel de urgencia y alcance con que se está ayudando a Ucrania a repeler la invasión rusa. Creemos, además, que esta respuesta está relacionada con dicha súbita ruptura de la complacencia pacifista europea.

Les aseguramos, amables lectores, que hablamos de la «complacencia pacifista europea» con toda seriedad y hasta con un tono de acusación. Pero, fundamentalmente, queremos ver la súbita aparición de refugiados y desplazados internos causados por la Guerra de Putin, y la no menos súbita respuesta europea, como una potente llamada de atención al problema de los refugiados y desplazados en el resto del mundo.

Entre otras consideraciones estratégicas u oportunistas, el aire de acusación estuvo implícito en la votación del pasado 2 de marzo en la Asamblea General de las Naciones Unidas, convocada para condenar la invasión de Ucrania, en la que casi la mitad de los países africanos se abstuvieron o no votaron, y en la que el primer ministro paquistaní, Imran Khan, resistiendo presiones para condenarla, declaró, «¿Somos, acaso, sus esclavos?»Este incidente está relatado por el historiador Mark Mazower en un reciente e interesante artículo sobre la noción de la complacencia pacifista europea en un interesante contexto definido por la incesante búsqueda de coexistencia pacífica entre naciones europeas: https://www.ft.com/content/567107fa-2760-452b-8452-e656ca5ca478?fbclid=IwAR2IxGCkXQvNehFSdyzhvPzoLpmLLTDKoi3qDuxfa72BlaMA4IE_ccF4yB.

Vamos, por lo tanto, a resumir nuestra reflexión de hoy en una pregunta.

Y de los otros refugiados, ¿qué?

Desde 1990 hasta 2011, el numero de refugiados y personas desplazadas dentro de sus fronteras nacionales en todo el mundo osciló, sin grandes variaciones, en torno a los cuarenta millones de personas. Concretamente, en 2011, existían 10,4 millones de refugiados no palestinos, 4,8 millones de refugiados palestinos, 22,4 millones de personas desplazadas dentro de sus respectivas fronteras y aproximadamente novecientos mil solicitantes de asilo, un total de 37,5 millones de personas afectadas. Como consecuencia de guerras y crisis en los últimos diez años, la cifra total de personas desplazadas a la fuerza a finales de 2020 era de 84,2 millones, más del doble que en 2011 y repartidos entre 20,7 millones de refugiados no palestinos, 5,7 millones de refugiados palestinos, 48 millones de desplazados internamente, 4,1 millones de solicitantes de asilo y, una nueva categoría en sí misma, 3,9 millones de venezolanos desplazados fuera de VenezuelaVéase https://www.unhcr.org/en-us/figures-at-a-glance.html.

Entre los refugiados a finales de 2020, dos terceras partes de ellos provienen de cinco países, Siria (6,7 millones), Venezuela (4 millones), Afganistán (2,6 millones), Sudan del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1,1 millones)Véase https://www.unhcr.org/en-us/figures-at-a-glance.html. Y hemos de añadir, que los métodos que Putin está empleando en Ucrania, causando muerte, desolación, refugiados y desplazados, fueron desarrollados en Siria, en ayuda de Bashar Al-Assad –y durante la Segunda Guerra Chechena–.

Poniendo la cifra de 84,2 millones de refugiados y personas desplazadas internamente, que han aumentado a un ritmo medio de 5,2 millones por año entre 2011 y 2020, en contraposición con los más de diez millones de refugiados y desplazados internos ucranianos en el plazo de un mes, nos damos cuenta de la gravedad de la situación en Ucrania y países cercanos a ella, como Polonia (con 2,4 millones de refugiados ucranianos), Rumania (seiscientos treinta mil) o Moldova (trescientos noventa mil), y de la necesidad de aportar los recursos necesarios para darle una solución eficaz.

La urgencia y magnitud de las ayudas necesarias para enfrentarse a la crisis de refugiados y desplazados ucranianos se ven negativamente compuestas por los ingentes costes de la reconstrucción del país y por las consecuencias económicas para los países de la Unión Europea que se están derivando de la Guerra de Putin. De la misma forma que un nuevo gran desastre natural o una nueva guerra civil puede llegar a desviar la ayuda que refugiados en situaciones preexistentes reciben, la enorme necesidad creada en Ucrania preocupa a agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales (ONGs) que vienen proporcionando ayuda a los más de ochenta y cuatro millones de refugiados y desplazados existentes antes del comienzo de 2022.

La idea de altruismo efectivo lleva tiempo abriéndose camino entre la gran cantidad de ONGs existentes, con objeto de canalizar las donaciones individuales de millones de personas, iglesias y comunidades en todo el mundo hacia las causas en que pueden hacer el mayor bien, ya sean organizaciones que proporcionan ayuda a refugiados y desplazados u organizaciones que combatan la malaria infantil en países en desarrolloUna interesante guía para realizar donaciones de acuerdo con la filosofía del altruismo efectivo es: https://www.theatlantic.com/family/archive/2022/04/help-ukraine-donations-effective-altruism/629453/.

Uno de los aspectos interesantes y contraintuitivos del altruismo efectivo es el de no guiarse por la súbita necesidad de contribuir a una causa específica a la que, con casi toda certeza, se van a destinar recursos abundantes por su naturaleza (como es la Guerra en Ucrania) o porque los medios la difunden sin cesar.

Como ilustración de este aspecto contraintuitivo del altruismo efectivo, ha sido muy satisfactorio para nosotros leer en un articulo reciente en la influyente revista mensual americana The Atlantic, la referencia a una ONG española que ha decidido, frente a la súbita aparición de la necesidad de ayuda a Ucrania, no modificar la distribución de los fondos suministrados por sus donantes existente antes de la crisis ucraniana. Según, explica un representante de esta organización, «ello no tiene nada que ver con lo que me preocupa la situación, me preocupa mucho, sino con la forma en que creo que mi donación pueda ser más efectiva. Sé que la causa ucraniana va a recibir una gran cantidad de donaciones y que cantidades adicionales podrán ser mucho más útiles en otras tragedias más olvidadas»La ONG española de que hablamos es Ayuda Efectiva. Si la mencionamos explícitamente es por la satisfacción que nos da el ver que una revista tan prestigiosa como The Atlantic considera oportuno incluirla en un artículo muy útil para guiar la iniciativa individual en materia de donaciones y voluntariado: https://www.theatlantic.com/family/archive/2022/04/help-ukraine-donations-effective-altruism/629453/. .

Se resume en esta declaración una idea básica de la ayuda inteligente, cual es la de maximizar la efectividad de la donación marginal, es decir, dejar de asignar fondos a una causa que está recibiéndolos en abundancia para reasignarlos hacia otras causas en que puedan resolver mayores necesidades. Y aunque no hay fórmulas precisas para realizar reasignaciones de recursos escasos, entre causas alternativas, esta idea básica del altruismo efectivo se basa en la diversidad y experiencia de numerosas organizaciones de la sociedad civil y solidaria.

En línea también con los principios del altruismo efectivo, y no muy alejada de la idea de un plan de pensiones de empleo, en que las aportaciones de los empleados al plan se descuentan automáticamente de cada sueldo mensual, muchas empresas de tamaño grande y medio, ciertamente en los Estados Unidos, permiten la donación automáticamente deducida del sueldo mensual o bisemanal, dirigida a una o varias de las ONGs disponibles en el plan, enfocada en una causa concreta o a juico de la ONG, y además suplementada por una donación de la empresa hasta un cierto límite. La referencia que damos en las notas 5 y 6, nos permiten imaginar las grandes posibilidades de aglutinar donaciones individuales en aportaciones que realmente tengan impacto social.

Y aunque la idea del altruismo efectivo es de utilidad para todo tipo de transferencias a causas de solidaridad y ayuda internacional, desde el desarrollo hasta los refugiados, pasando por las donaciones puntuales que siguen a desastres naturales, su lógica es especialmente poderosa hoy para mantener un balance entre los refugiados de Ucrania y los otros refugiados. Aquellos están obteniendo y van a seguir obteniendo enorme y necesaria ayuda. Los otros refugiados siguen necesitando recursos y, sobre todo, necesitan dejar de serlo. Y de cara al futuro, en la mente de las instituciones gubernamentales y de la ONU que atienden a todos los refugiados y desplazados debería estar la determinación de ayudar a que los refugiados vuelvan a sus reconstruidos países o decidan, algo más complicado pero posible, reconstruir sus vidas en nuevos países que los acojan. Que el espíritu de la Estatua de la Libertad ilumine al mundo una vez más y nos recuerde su ruego inmortalEl texto completo de la emocionante dedicación de Emma Lazarus, el 2 de noviembre de 1883 se puede leer en: https://www.nps.gov/stli/learn/historyculture/colossus.htm#:~:text=%22Give%20me%20your%20tired%2C%20your,lamp%20beside%20the%20golden%20door!%22:

Give me your tired, your poor,
Your huddled masses yearning to breathe free,
The wretched refuse of your teeming shore.
Send these, the homeless, tempest-tost to me,
I lift my lamp beside the golden door!

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