La muerte es una cuestión de imágenes. No solo existe a nivel biológico —la extinción de la vida—, sino que ha sido entendida, pensada e imaginada a lo largo de la historia de formas muy distintas. Ya desde el Paleolítico, el ser humano ideó rituales para las inhumaciones y se sirvió de distintas creencias religiosas que le ofrecían un sentido tranquilizador frente a este hecho inevitable. Al mismo tiempo, existió también una verdadera fascinación por la muerte y todo lo relacionado con ella, que roza, en ocasiones, lo macabro. Ha sido el arte precisamente el encargado de encauzar esta morbosa atracción por la parca, una forma quizá de canalizar esos miedos y también de exorcizarlos.
Cien cuyes y ni uno más
- Por Andrés Hoyos
Cien cuyes, la novela que ganó el más reciente Premio Alfaguara, trata ante todo…






