Ensayos RdL
Una noble dama con recámara
En su célebre ensayo titulado El secreto de Francia, Edmond Jaloux presentaba a su país situado en la frontera o abismo entre la existencia más austera y trágica y un inveterado deseo de ligereza y evasión. Se refería a un límite que se oculta sutilmente y a la vez se muestra, desde El juramento de Estrasburgo hasta Proust o Reverdy, en la continuidad de una de las literaturas más ricas del mundo, y añadía que «para comprender ese doble carácter, a la vez trágico y brioso, hay que darse cuenta de que Francia siempre ha estado en peligro». No me resisto a apuntar que no hay más que mirar al siglo XX para reconocer que esta relación inversa entre estabilidad
Cómo desesperar en cuatro lecciones
En 1902, por uno de esos azares que sirven para escribir la historia, salieron de las imprentas cuatro novelas españolas: Amor y pedagogía de Unamuno; La voluntad de José Martínez Ruiz, que adoptó después el nombre de su personaje, Azorín; Camino de perfección de Baroja, y Sonata de otoño de Valle-Inclán. La casualidad atribuyó esa misma fecha a los cuatro títulos, dotándolos así de una significación añadida que sería tan absurdo desdeñar como exagerar. Pero no hay demasiado azar en el hecho de que los cuatro, pese a sus más que obvias diferencias y por encima de las personalidades y los talantes literarios de sus autores, que ya iban definiendo sus respectivos perfiles, compartieran una serie de tópicos temáticos y
Los dueños del futuro
Es curioso el caso de Antonio Soler: en estos tiempos en que los concursos literarios se decantan con harta frecuencia por autores y obras propicios al puro consumo, este narrador malagueño serio y de lectura no muy fácil (tampoco amigo de rebuscamientos excesivos) ha encadenado los premios Andalucía, Herralde y Primavera, a los cuales engarza ahora el Nadal. También mereció el Premio de la Crítica, lo que apunta a un equilibrio infrecuente entre calidad y comercialidad. En esta línea encaja El camino de los Ingleses, obra de bastante exigencia formal a la vez que de contenido sencillo y atractivo. La necesaria complejidad formal se intuye en su arranque. El libro se abre con una página independiente que sirve de disparadero
De la sociología de la ciencia al autoanálisis
«La ciencia está en peligro y, en consecuencia, se vuelve peligrosa». Por una parte, los poderes político, religioso y económico están minando la autonomía de la ciencia que tanto esfuerzo costó conseguir. Por otra, desde el interior, los vituperios de la «nueva sociología de la ciencia» contra la ciencia y la cientificidad refuerzan la amenaza. He aquí el diagnóstico de Bourdieu, que le impulsa a publicar este libro, originalmente su último curso (20002001) en el Collège de France. El objetivo explícito de la publicación es tan optimista como heroico: permitir a los practicantes de la ciencia entender mejor los mecanismos sociales que orientan su práctica científica para que puedan convertirse en «dueños y señores» no sólo de la naturaleza, según