CON OLOR A NAFTALINA
Juana Vázquez Marín
Huerga y Fierro, Madrid
240 pp. 16 €

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La narradora en esta primera novela de la poeta y profesora Juana Vázquez Marín es una niña llamada Sharba, una pequeña que desde el principio nos anuncia la razón por la que escribe: no quiere que la confundan con su madre, Yaiza. Partiendo de aquí, la novela avanza en una serie de secuencias presentadas como si fueran tomas cinematográficas, y a partir de estos retazos o, como dice la misma Sharba, «a saltos en el tiempo, tartamudeando», retrata a los personajes principales de la tragedia.

Por un lado está Yaiza, la madre extranjera y supuestamente poco convencional, pero que en realidad reúne todos los rasgos de una persona caprichosa y malcriada en cualquier cultura. Por otro lado se encuentra Eduardo, un padre pusilánime y sometido tanto a los antojos de su esposa como a los de la hija que nos cuenta la historia. Por fin, el hermano menor y las dos criadas forman el coro que vaticina y sufre los terribles males de la familia.

Uno de los motivos recurrentes de la novela es el del doble siniestro, el Doppelgänger. La narradora vive obsesionada con el parecido que le une a su madre, un parecido que al mismo tiempo rechaza y cultiva, imitando el despotismo con que trata a cuantos le rodean, vistiendo las ropas de Yaiza y hablando como lo hace ella, de un modo extravagante, prolijo y cansino. Otro motivo es el de la adolescente que juega a seducir a adultos, porque Sharba encarna también las ambigüedades de esa inocencia entreverada de provocación que define a la Lolita. Estas dos características de la narradora concuerdan poco con su esmerada cultura, que le lleva a citar a Foucault, Barthes, Ahmad Shamlu y Kavafis.

Éste, que sería un detalle menor en otras circunstancias, aquí se ve unido a un lenguaje denso que no parece el más indicado para tratar un asunto como el que se aborda en la novela –no diré cuál–, de por sí grave y que pide, sobre todo, sencillez. Este exceso termina por dejar prácticamente sin fuelle a una trama bien escogida y a ese desenlace contundente con el que al final se nos desvela la tragedia.

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