Uno de los libros más conocidos de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero, se compone de los fragmentos iniciales de diez novelas inacabadas. El lector es interpelado desde la primera frase y, desde entonces, no puede dejar de preguntarse cómo continúan las historias que, una detrás de otra, le va presentando el autor. La estructura del libro es tan flexible que en vez de diez novelas podría contener un número infinito. Siguiéndole el juego al gran escritor, y dado su gusto por la intertextualidad, podríamos intentar completar en nuestra imaginación otra más: Tiempo de destrucción, la novela que Luis Martín-Santos dejó interrumpida cuando una noche de invierno, concretamente la del 21 de enero de 1964, el coche