Acerca de lo intolerable de la intolerancia
Tomo la escena de mi best-seller favorito, en el que ya se dijo todo. Jefté, el bandido que ha llegado a ser rey de los gaaladitas, acaba de infligir una tremenda derrota a sus vecinos efrainitas, arrojándolos a la orilla opuesta del Jordán. Numerosos fugitivos efrateos acuden en desbandada a buscar refugio en el lado victorioso fingiendo pertenecer al pueblo que les ha sometido. Se impone distinguir a unos y otros, cerrar el paso al enemigo. A Jefté –que también es sabio: llegará a juez de Israel-se le ocurre una ingeniosa prueba lingüística para separar a unos de otros. Llegados a este punto, cedo la palabra a Casiodoro de la Reina, que lo va a explicar en mejor castellano. Entonces






