Alejandro Pérez-Paredes
Bedroom Safari. Una antropología de la vida cotidiana
Valencia, La Caja Books, 2025
204 págs.
Este libro es una meditación entre poética y etnográfica sobre el entorno inmediato material de los humanos, sobre los espacios de intimidad que constituyen los cuerpos y las almas. Armado con una intensa y extensa erudición, Alejandro Pérez-Paredes recorre la materialidad del cuerpo y de sus construcciones: la lengua materna, la voz, la piel y el vestir, los amigos que conforman lo más cercano; los aromas, la comida como acto y como producto, la bebida y el banquete; el medio sonoro generado por el «orden técnico de la vibración de la materia», tal como define la música, las voces que se escuchan para ayudar al sueño, el silencio y sus fantasmas; la primera totalidad del espacio intermedio que es la casa y sus objetos primigenios: la cama, el cuarto de baño, la iluminación que crea el espacio, las plantas de interior y de jardín.
Es una obra que da testimonio del creciente interés filosófico por la cultura material que convoca voces dispares como la filosofía heideggeriana, la filología de Agamben, las poéticas del espacio de Bachelard, Perec o Stiegler, los ensamblamientos de Deleuze y la antropología de humanos y no humanos de Latour. Las enunciaciones que dan forma a los textos tienen un claro timbre francés que, desde el punto de vista de este lector, es adecuado a la fenomenología que unifica la obra que, sin embargo, no renuncia a adentrarse en profundidades ontológicas. De entre ellas me parece un gran hallazgo el tratamiento que da al concepto de «hacer casa» que recoge del estoicismo de Zenón de Citio, reivindicado por Agamben y su concepto de oikeiôsis. Es un impulso tan primigenio como el de la conciencia. Prácticas de habitar, que domestican la materia viva y la inerte y constituyen un orden material tan fundamental como el semiótico.
El autor se abandona a una exploración errante y errática por el bosque de lo cercano al cuerpo y esta elección también me parece adecuada para adentrarse en un espacio ontológico tan heterogéneo. Cualquier reducción a componentes puramente externos o, al contrario, a la experiencia de lo cotidiano en términos internistas sería ajeno al interés que despierta la cultura material, que es precisamente el establecer una mediación que transforma tanto el devenir del cuerpo y la mente como el del nicho ecológico en que habita el animal humano.
Este libro es más que bienvenido dada la necesidad de una urgente reevaluación de lo cotidiano, demasiado ocluido bajo la nebulosa atmósfera de la cultura mediática. Allí donde está el peligro, en eso que se denomina la sociedad de consumo, está también el secreto de los modos en que se configuran nuestras identidades. Sirven cada vez menos los viejos clichés de la crítica cultural y se hacen cada vez más imprescindibles los análisis situados de las circunstancias vitales. Y en este camino, este libro ha realizado ya una invaluable jornada.






