Este es un libro lúcido sobre el nuevo sistema del mundo basado en la economía de los datos y el aprendizaje profundo. Cecilia Rikap es una economista argentina que acaba de publicar este alegato sobre la falta de soberanía tecnológica de la periferia del mundo, del sur global, cumpliendo un consejo de Mariana Mazzucato, que le había sugerido que pusiera al día la Teoría de la Dependencia. Fue una teoría que nació en los años sesenta y setenta contra las ideologías del desarrollismo/subdesarrollo: André Gunder Frank, Samir Amin, Theotonio dos Santos examinaron los flujos económicos del mundo y propusieron la teoría de la asimetría centro – periferia: la extracción de recursos de la periferia era/es lo que alimentaba la industria avanzada del centro, que volvía en forma de manufacturas a la periferia creando un círculo vicioso de dependencias. Cecilia Rikap ha renovado esta teoría contra los sueños de algunos gobiernos, como el de Milei en Argentina, de convertir el país en un «hub» de inteligencia artificial. Con una ironía que pasa al sarcasmo, Rikap comienza el libro con una entrevista al enfervorizado Milei que le indica al periodista que Argentina posee los medios de ser la gran potencia en IA: tiene muchos pibes programando, agua y mucho frío para los centros de datos en la Patagonia. En Chile se dijeron cosas similares, y en Colombia, y en España. Rikap desmonta estos discursos desarrollistas mostrando cómo la economía de los datos es en realidad un monopolio tecnológico extractivo. Por aquí lo he comentado alguna vez ganándome alguna crítica, pero me alegra mucho comprobar que este libro argumenta mejor que yo sobre la dependencia tecnológica. Y coincide con lo que tantos pensamos: necesitamos soberanía tecnológica, modelos de código abierto, regulaciones legales, plataformas digitales públicas y una orientación calculada, orientada al común, de los aprendizajes profundos, la automatización y las redes neuronales.
Una de las virtudes más loables del libro es el examen polifacético que realiza de todo el conglomerado que significa hoy la inteligencia artificial introduciendo conceptos como el de «totalitarismo epistémico» que aplica a la creencia de que los grandes modelos lingüísticos son mejores cuanto mayor es su número de parámetros. O el examen que lleva a cabo de la inteligencia artificial en el proceso largo de la automatización del trabajo, que un historiador de la tecnología como David Noble desveló que no significaba necesariamente mayor eficiencia, sino una extracción o expropiación de habilidades humanas. En definitiva, un libro necesario que aconsejaría leer al compás de la reciente encíclica de León XIV Magnificat Humanitas.






